lunes 17 de junio de 2024
Por tenencia y distribución de material

Fiscal pidió pena de seis años de prisión para acusado de abuso

El debate se inició ayer. El imputado optó por mantenerse en silencio. Hoy se conocerá el veredicto.

Un hombre de 30 años ocupa el banquillo de los acusados de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación. Debe responder por los delitos de “distribución de material de abuso y explotación sexual infantil calificada por ser cometido contra una víctima menor de 13 años” y “tenencia de imágenes de abuso y explotación sexual infantil calificada por ser las víctimas menores de 13 años”.

Por tratarse de un delito de instancia privada, el debate se realiza a puertas cerradas. De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, los hechos habrían ocurrido en enero de 2023. El debate comenzó ayer. En esta primera audiencia, el acusado se mantuvo en silencio, como lo había hecho durante la investigación. También se citó a cinco testigos. Tras escuchar los testimonios, se pasó a la instancia de alegatos.

Con base a las pruebas obtenidas durante la investigación y los testimonios, el fiscal Augusto Barros mantuvo la acusación. A la vez, pidió una pena de seis años de prisión. La asesora de Menores Sandra López Gardel adhirió. En tanto que el abogado de la defensa, Lucas Rodríguez, solicitó la absolución por el primer hecho, dado que consideró que su asistido no tuvo intención de distribuir el video. En relación con el segundo hecho, pidió que se tenga por cumplida la pena ya que el delito está reprimido con una pena de 6 meses a un año y el acusado se encuentra privado de la libertad, con prisión preventiva, un año y cuatro meses, en el Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán.

Tras los alegados, el Tribunal pasó a un cuarto intermedio. Hoy se reanuda la audiencia con la última palabra. Luego, los jueces Luis Guillamondegui, Silvio Martoccia y Miguel Lozano Gilyam darán a conocer el veredicto.

Expediente

De acuerdo con la investigación, a mediados de enero del año pasado, el acusado, desde su teléfono celular, a través del servicio de mensajería Whatsapp, envió y distribuyó un video a un grupo. Este video contenía material de abuso y explotación sexual infantil. Al día siguiente, personal de la Unidad Judicial 7 llevó a cabo un procedimiento. En el marco de este despliegue se secuestraron dispositivos informáticos y un teléfono celular con memoria externa, entre otros elementos. Estos dispositivos contenían en su interior 97 archivos con contenidos de material de abuso y explotación sexual a niños, niñas y adolescentes.

Tiempos modernos

En octubre de 2019, la Corte Suprema de Mendoza, mediante la Acordada 29.363, dispuso que la terminología «pornografía infantil» no sea utilizada en el ámbito de ese Poder Judicial. Para ello es reemplazada por los términos «material de abuso sexual de niñas, niños y adolescentes (MASNNA)» y «material de explotación sexual de niñas, niños y adolescentes (MESNNA)» en todos los escritos, como actuaciones judiciales que se tramitan en su jurisdicción. En otras jurisdicciones del país se hicieron eco de esta iniciativa con perspectiva en niñez y adolescencia.

En alerta

Ante la sospecha, duda o certeza de que un niño, niña o adolescente sea víctima de algún delito contra la integridad sexual, se debe dar aviso a la autoridades. La puesta en conocimiento es fundamental para tomar medidas. Aunque se trata de delitos de instancia privada, son de acción pública.

La Línea 102 de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes funciona las 24 horas, los 365 días. El servicio es gratuito y anónimo.

Por el tipo de delito y sus víctimas, desde la Justicia, en distintos puntos del país comenzó a reemplazarse la terminología «pornografía infantil» por los términos «material de abuso sexual de niñas, niños y adolescentes (MASNNA)» y «material de explotación sexual de niñas, niños y adolescentes (MESNNA)».

El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas de violencia más extrema que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir.

La vulnerabilidad en estos casos reside en el hecho de que chicos y chicas, por su inocencia, condición física o sexual no comprenden la criminalidad de los ultrajes, más aún cuando el agresor es padre o un familiar cercano.

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