En el transcurso de la semana, en el Tribunal Penal Juvenil se llevó a cabo una audiencia de oposición a un requerimiento de elevación a juicio, por un hecho de abuso sexual. El fiscal del fuero especializado Guillermo Narváez, mantuvo la acusación.
La próxima semana, el juez del fuero especializado dará a conocer la resolución.
En el transcurso de la semana, en el Tribunal Penal Juvenil se llevó a cabo una audiencia de oposición a un requerimiento de elevación a juicio, por un hecho de abuso sexual. El fiscal del fuero especializado Guillermo Narváez, mantuvo la acusación.
De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, el acusado habría agredido sexualmente en varias oportunidades, a su víctima, una chica. Tales ultrajes habrían ocurrido entre octubre de 2018 y octubre de 2019. Por entonces, el imputado era un adolescente de entre 15 y 16 años.
La audiencia fue presidida por el juez Penal Juvenil Rodrigo Morabito. La defensa, a cargo del abogado del foro local Leonardo Carrasco, se había opuesto a esta requisitoria. A la vez, había solicitado el sobreseimiento para su asistido. Según consideró, no hubo violencia sexual.
En tanto que el representante del Ministerio Público Fiscal se opuso al planteo de la defensa y mantuvo la acusación. A su turno, la querella, a cargo de la abogada Alejandra Guillamondegui adhirió al planteo del fiscal Narváez. Solicitó que se confirme la requisitoria y se eleve la causa a juicio. Luego, el magistrado pasó a un cuarto intermedio. La próxima semana, se dará a conocer la resolución.
El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas de violencia más extrema que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir. No obstante, el dato más importante que advierten los profesionales en esta temática es que en la gran mayoría de los casos se trata de abusos sexuales intrafamiliares: padre, abuelo, hermano, tío o primo son los principales sospechosos.
A la vez, se destacó que la vulnerabilidad en estos casos reside en el hecho de que chicos y chicas, por su inocencia, condición física o sexual no comprenden la criminalidad de los ultrajes, más aún cuando el agresor es padre o un familiar cercano. También, se destacó que muchos chicos y chicas víctimas de abuso sexual o violencia intrafamiliar no reaccionan porque han normalizado estos ultrajes. “Es un trauma que se acrecienta con el paso del tiempo; chicos y chicas se sienten cómplices, indefensos, humillados y temen ser estigmatizados. La impunidad está promovida por el silencio de las víctimas que callan porque su estado de vulnerabilidad es absoluto”, detallaron.