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Fiesta Nacional del Poncho: el día después

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2 de agosto de 2022 - 00:10

La internacional

Vamos por el empiezo: nuestra Fiesta del Poncho fue, es y debería ser siempre Nacional. Dejemos de una buena vez de joder con ese invento traído de los pelos de llamarla “internacional”.

Una vez alguien embaló a un funcionario, a éste se le ocurrió la loca idea de traer unos revendedores de supuestas artesanías de algunos países y se empezó a denominarla "Internacional", como si esa amplitud territorial le diera mayor jerarquía: no la necesita. Es la gran fiesta nacional de las artesanías. Nacional.

O dicho en otras palabras, ¿qué entenderán con eso de darle un perfil internacional?

En 2012 el Congreso de la Nación declara a Catamarca como “Capital Nacional del Poncho” y posteriormente el PEN lo promulgó; en 2016 la FNP queda oficialmente declarada como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación y en 2017 el Ministerio de Turismo de la Nación le otorga la distinción “Marca País”, constituyéndola en un símbolo que representa a Argentina en el mundo.

El perfil de nuestra FNP es esencialmente artesanal –específicamente textil- así y por eso nació. Por lo tanto, sería conveniente volver a los orígenes y devolver los orígenes a nuestra FNP.

En el haber

En algunos aspectos se evolucionó y vayan las felicitaciones a los responsables por pensar y ejecutar esos adelantos:

- Nuestros artesanos catamarcanos tuvieron por primera vez su stand gratis. Ya no tendrán nunca más que pagar el stand que les asignan para mostrar su arte.

- El Patio de las Provincias, un espacio musical al aire libre, a la siesta, gozando del sol invernal a puro ritmo y alegría. (¿Debería llamarse “de las Provincias”?, había muy pocas bajo un gazebo). Un espacio jerarquizado, acceso gratuito para toda la familia, con un escenario con gran despliegue técnico, escénico y de infraestructura que permitió mostrar el espíritu verdadero de esta fiesta popular.

- El Patio de los Tallistas con el 1º Encuentro Nacional de Tallistas en Acción, donde importantes tallistas demostraron en vivo sus habilidades con la madera.

- Los pequeños rincones por todo el predio donde los visitantes podían sentarse.

En el debe

Pero nos falta avanzar aún más:

Faltan talleres, capacitaciones, charlas y debates sobre nuestra identidad catamarcana, por ejemplo. Es nuestra fiesta mayor, todo el país nos visita, tenemos la oportunidad, por un lado, de mostrar nuestra identidad y no la aprovechamos. Por otro lado, es la única ocasión en el año en que una gran cantidad de catamarcanos, especialmente del interior, tenemos la posibilidad de encontrarnos, juntarnos y hablar de nuestras cosas.

Estuvo casi ausente uno de nuestros mayores patrimonios: la arqueología, salvo unas pocas piezas en el ingreso al microcine y la recreación de Ancasti.

Faltaron nuestros animales autóctonos como llamas, vicuñas y otros animales del campo.

¿Y los telares?

El afamado arte textil catamarcano tiene características, técnicas, instrumentos, modalidades y sistemas variados, según sea de Antofagasta de la Sierra, Laguna Blanca, Tinogasta, Fiambalá, Corral Quemado, Londres, Yokavil o Ancasti por citar solo algunos lugares; sin embargo, desde hace muchos años en la FNP nos olvidamos de “mostrar en vivo” el proceso completo del arte textil catamarcano. Qué lindo hubiera sido mostrar “en vivo y directo” a lo largo de todo el salón “Guillermina Zárate”, todo el proceso completo, esquilando un camélido u ovino, limpiando la fibra, hilando, madejando, tiñendo con tintes naturales, armando la urdimbre, tejiendo, cosiendo, flequeando y finalmente luciendo la prenda. Es parte del patrimonio cultural intangible de Catamarca.

Los miles de turistas que nos visitaron buscaban ávidos esos “secretos catamarcanos”… y no los encontraron.

Patrimonio intangible

También forman parte de nuestro patrimonio intangible los copleros y vidaleros que viven en medio de valles, cerros y alturas, allá lejos, en la Catamarca profunda. Los que atesoran pacientemente esos cantos ancestrales y no tienen la posibilidad de ser convocados para ninguna actividad cultural en el Valle Central.

Cada viejo coplero que se muere es una parte importante de nuestra historia y cultura popular ancestral que desaparece y no se puede recuperar. De ellos también debería ser la FNP. De qué le puede servir a nuestra identidad como pueblo que algún funcionario municipal envíe desde algún departamento a un cantor que se suba al escenario a interpretar “Entre a mi pago sin golpear"; no tengo nada en contra de los santiagueños ni de esta chacarera, pero esta fiesta es nuestra y por ende defendamos lo nuestro, lo catamarcano. De eso se trata.

Nadie se pregunta si Honoria de Antofalla podrá bajar desde los 4.000 m.s.n.m. de su pueblo y venir a mostrar sus pullos de llama, si Ana de Laguna Blanca podrá sortear la nieve del camino y estará en la Fiesta tejiendo sus mantas de vicuña, si a doña Pabla del puesto de Santa Gertrudis, Ancasti, alguien la podrá traer para maravillarnos con sus delicados textiles con seda de coyoyo o si Zaida o Ana María del Yokahuil traerán sus ruanas de oveja, por citar solo a algunos de los cientos de hábiles y exquisitos artesanos. O si al no poder venir, deberán entregar (muchas veces a precio vil) sus prendas a intermediarios para que las presenten como propias.

¿Tiene la Dirección de Artesanías un registro actualizado de artesanos? ¿Realiza los controles, apoyo y asesoramiento necesarios para perfeccionar técnicas, diseños, medidas, etc., durante todo el año?

Pero eso sí, los organizadores y los medios radiales, escritos, televisivos y digitales se desviven por tener la primicia y saber si estará el Chaqueño Palavecino, Abel Pintos o Los Palmeras, cantando lo mismo que cantaron el invierno del año pasado a las 3 de la madrugada y repitieron hasta el hartazgo en la retahíla de festivales veraniegos a lo largo y ancho de la provincia.

Recordemos que Catamarca no es solo la Capital ni el llamado Valle Central.

Una fiesta popular

¿No sería interesante que cantores, músicos y bailarines folclóricos actúen entre los artesanos y el público en el salón “Aldacira Andrada”?

Nuestra FNP debe volver a ser una fiesta de todos y para todos, una fiesta popular de nuestra identidad. Que toda la ciudad y el Predio Ferial sean una gran fiesta. Volvamos a los artesanos esquilando, hilando, urdiendo, tejiendo, amasando y modelando la arcilla, amansando las fibras vegetales, golpeando la madera, nuestros artistas cantando en las calles y bailando en plazas y paseos.

No había un solo telar tejiendo en la FNP. Volvamos al origen. ¡Celebremos al poncho!

Nuestros hacedores populares

Nunca olvidaré a don Ciriaco Reynoso, maestro artesano textil “de los de antes”, del Belén de Catamarca. Todos los años venía con su telar y tejía con alegría durante toda la fiesta. ¿Alguien sabe lo que es ver trabajar a alguien con alegría?

Ciriaco es de esos belichos que hacen falta, como el Pacho Urquiza, como un tal Franco, como el Coya Vázquez, como el Chato Bazán, el Tono Aybar y tantos más. Pero Ciriaco murió. Murió un artesano. Una noticia que no tuvo repercusión ni importancia periodística.

Pero, en una provincia como Catamarca, donde -a los hacedores de identidad, que viven lejos, entre los cerros- no se los valora, destaca ni rescata como debiera, es una tragedia. Gracias Ciriaco por tu alegría y por tu ejemplo. Gracias por tu urdimbre, por entramar -de jodido que eras nomás- a Catamarca entre tus hilos. Belén y Catamarca no te olvidan. Mirtha Presas, esa especie de madre artesana, te extraña. En el Poncho 2019, la hija de Ciriaco, fue una de las pocas artesanas que no trajo su telar de escenografía al stand de su familia sino que... ¡tejió! Felicitaciones.

Guillermina y María Cristina

Gracias, maestra artesana Guillermina Zárate, por llevar su telarcito y meterlo casi a la fuerza en el pequeño stand que le dieron, a pesar de todos los premios ganados.

Gracias, María Cristina Dipascuale, por traer el telarcito a tu stand y sentarse a tejer con alegría.

Ustedes dos, a propia voluntad, sacrificio e inquietud les sacaron las papas del fuego a los organizadores.

Ustedes dos con sus telares fueron David contra Goliat, la monstruosa y gigantesca máquina minera, símbolo y emblema del saqueo y la expoliación que sufrimos los catamarcanos desde hace varias décadas.

De eso no se olvidaron los organizadores: la pintaron, lustraron, iluminaron y la dejaron en la entrada de “nuestro” Poncho.

Ya la Fiesta terminó. Es preciso ponernos a trabajar para la próxima. Julio de 2023 debería ser la culminación de una serie de actividades en toda la provincia, especialmente en el interior.

P.D.: Aún tengo clavado en mi corazón un escrito, recibido de una artesana del Belén de Catamarca: “Nací con el huso en la mano, señor, y mi certificado de nacimiento dice: hija de madre telera. Siento orgullo de ser artesana, señor, y me gusta honrar a los grandes maestros artesanos que ya no están”.

NEGRO AROCA, catamarcano

Docente, escritor, guía y experto en turismo

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Brutal. Le dio una mano para saludarlo y con la otra lo golpeó. 

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