Un grupo de extrabajadores de la fábrica NEBA se manifestó frente a la Casa de Gobierno para reclamar el pago de las indemnizaciones adeudados por parte de la fábrica y del gobierno. No es la primera protesta realizada por los trabajadores desde que fueron despedidos.
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Extrabajadores de NEBA protestaron en Casa de Gobierno
Apuntaron contra el gremio y la Dirección de Inspección Laboral por dejarlos "desamparados" ante la situación.
El vocero de los extrabajadores, Ricardo Arce, precisó que la empresa cortó de manera unilateral el plan de pagos de las indemnizaciones acordado tras el cierre. Según explicó, se había establecido un esquema en el que el Gobierno asumió el 20% del monto, que ya fue percibido por los operarios, mientras que la patronal debía abonar el 80% restante en cuatro cuotas.
De acuerdo con el relato de Arce, la empresa solo cumplió con dos de los pagos estipulados y luego suspendió los desembolsos, con lo cual adeuda una suma estimada en cinco millones de pesos a cada uno de los 40 trabajadores que quedaron sin su fuente laboral.
“La empresa nos quedó debiendo el 50% de la indemnización, y eso es un tema que se tendría que haber hecho cargo la DIL. También lo que firmaron fue la DIL y el gremio, y ahora nos sentimos desamparados en ese aspecto”, señaló Arce. Agregó que el grupo presentó una nota la semana previa a la manifestación, en la que expusieron sus necesidades, pero que hasta el momento no recibieron novedades.
Arce indicó que hace seis meses que los extrabajadores se encuentran sin empleo y que no lograron cobrar la totalidad de la indemnización correspondiente a su antigüedad en la empresa. “Estamos en la calle y esto no termina acá. No nos vamos a quedar mientras no tengamos una solución”, afirmó.
Un gremio ausente
El vocero también apuntó contra el gremio que los representa, a cargo del secretario Pedro Brizuela. “Nos dijo que un juicio nos iba a llevar cinco años y que buscáramos un abogado particular”, relató Arce, quien remarcó que, durante 35 años de aportes, la organización sindical “se lavó las manos” al momento en que los trabajadores necesitaron su respaldo.
Sobre la actuación de la Dirección de Inspección Laboral (DIL), Arce señaló que debieron contratar un abogado particular, quien les indicó que “el contrato estaba mal hecho por la DIL, el gremio y la patronal; era todo favorable a la empresa y a nosotros nos dejaron sin nada”.
Respecto del funcionamiento de la empresa, Arce explicó que, previo al cierre de la planta, comenzaron a ingresar productos importados. “A la empresa le conviene más vender productos importados que fabricar”, sostuvo. Según indicó, la planta de Catamarca cerró sus puertas, mientras que la firma continúa operando desde su sede en Buenos Aires, a cargo de Pablo Lipson.
Los extrabajadores remarcaron que, pese a haber otorgado un año de plazo sin exigir aportes para que la empresa se recuperara, la producción local no se sostuvo. En ese sentido, cuestionaron que el Gobierno provincial haya respaldado en su momento las inversiones de la empresa sin garantizar luego una respuesta favorable para el personal desvinculado.
En la manifestación, otro de los extrabajadores, Ricardo Olmos, relató la situación que atraviesa junto a su familia. “Tengo un nenito de cuatro años y un bebé que va a nacer dentro de dos meses. Si yo no me muevo, no comemos nada”, expresó. Olmos trabajó cuatro años en la empresa y contó que, al momento del despido, se encontraba pagando un préstamo bancario para la construcción de su vivienda.
Otro trabajador presente en la protesta indicó que actualmente cobra el fondo de desempleo provincial, una ayuda que, según explicó, alcanza únicamente para cubrir impuestos. Señaló además que la edad es un factor que dificulta la posibilidad de conseguir un nuevo empleo entre los extrabajadores de mayor edad, mientras que los más jóvenes del grupo también describieron como muy difícil encontrar un ingreso que permita sostener a sus familias en el contexto actual.
Ese mismo trabajador contó que, ante la falta de ingresos, varios debieron vender bienes personales, como sus propios vehículos, para afrontar los gastos del hogar. “Cada vez son menos los recursos que uno tiene. La verdad no sabemos qué hacer, tratamos de colaborar entre todos, aunque está muy difícil”, relató, y agregó que en la fábrica trabajaban únicamente hombres.
Según relató Arce, un representante gremial se comunicó telefónicamente para informarles que el Gobierno los había convocado a una reunión, aunque el sindicato no acompañó a los trabajadores en esa instancia. “El gremio no está, estamos solos acá”, afirmó.En asamblea, el grupo resolvió continuar con las protestas, incluida una manifestación en la plaza principal de la ciudad, hasta obtener una respuesta oficial.
Al ser consultado sobre si intentaron conformar una cooperativa antes del cierre definitivo, Arce explicó que durante un año sostuvieron la producción sin aportes -bajo un esquema avalado por la DIL y el gremio- para darle margen de recuperación a la empresa, sin que la situación se revirtiera. Finalmente, aseguraron que continuarán manifestándose hasta obtener una solución.