La tensión entre el presidente Alberto Fernández y el kirchnerismo, que escaló otra colina con las disidencias en torno al acuerdo con el FMI, empujó al mandatario a reforzar sus vínculos con los gobernadores del interior y darle algunos visos de consistencia al declamado federalismo.
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Expedición a la Rosada
Le viene al pelo que la Ciudad de Buenos Aires esté gobernada por el opositor Horacio Rodríguez Larreta para partir el área metropolitana. Le permite concentrar el cañoneo en el Jefe de Gobierno porteño, al que se le adjudican ambiciones presidenciales, y retacearle fondos sin afectar al gobernador bonaerense Axel Kicillof.
El conflicto más álgido fue por la eliminación de los subsidios al transporte porteño y le reversión de esos recursos a las provincias. Ahora viene la segmentación de las tarifas de energía.
En este marco, los gobernadores se mueven para obtener beneficios para sus distritos. El de Catamarca, Raúl Jalil, no perdió tiempo después de acompañar a Fernández en la gira por Rusia, China y las Barbados.
Tras una nueva reunión de los gobernadores del Norte Grande en la que se insistió con la necesidad de promover y financiar el Corredor Bioceánico y achicar asimetrías con el puerto, Jalil encabezó una expedición de intendentes catamarqueños por los despachos de la Casa Rosada que se extendió varios días.
Lo más concreto que salió de la experiencia fue el compromiso nacional de financiar la ampliación de la red de gas natural para incorporar más de 5.000 familias de la Capital al servicio y la promesa de 77 millones de pesos para dotar de desagües cloacales a los barrios capitalinos República Argentina y Loteo de Noriega.
Estos acuerdos se celebraron en una reunión con el subsecretario de Hidrocarburos y Combustibles dependiente de la Secretaría de Energía de la Nación, Carlos Casares, de la que participaron Jalil, el intendente Gustavo Saadi y el secretario de Gabinete de la Capital, Mariano Rosales.
Por otra parte, los jefes comunales Raúl Barot, de Los Altos; Susana Zenteno, de Valle Viejo; Sebastián Nóblega, de Tinogasta; Guillermo Ferreyra, de Fray Mamerto Esquiú; y Eduardo Menecier, de Paclín, acompañados por el ministro de Industria, Comercio y Empleo, Lisandro Álvarez, se reunieron con el ministro de Desarrollo Productivo de la Nación, Matías Kulfas. Cada uno presentó un panorama de sus distritos y planteó proyectos que consideran importantes para el desarrollo de sus sistemas productivos.
Días antes, el ministro de Cultura, Turismo y Deportes, Roberto Brunello, también acompañado por intendentes catamarqueños, se había reunido con su par de Nación, Matías Lammens, para evaluar el resultado del programa Previaje en Catamarca. Los intendentes de Las Juntas, Jorge Herrera, y el Rodeo, Armando Seco, integraron también el grupo.
Fue, como se ve, una semana de intensas gestiones a nivel nacional, en las que se destacó la participación de la senadora Lucía Corpacci.
Independientemente de lo que finalmente se concrete en obras e inversiones, la incursión de los catamarqueños buscó mostrar un frente oficialista monolítico en la provincia desde el punto de vista político, aceitado en el control territorial y disciplinado. Consistencia en la convulsionada interna nacional.
El protagonismo de Corpacci fue fundamental en tal sentido, en el contexto de la pulseada en el Congreso por el acuerdo con el FMI, que se tratará primero en la Cámara de Diputados.
La exgobernadora, que venía muy callada, adelantó su opinión favorable a la reestructuración de la deuda, un dato no menor si se considera su cercanía con la vicepresidenta Cristina Kirchner.
“Creo que el Gobierno ha hecho el mayor esfuerzo para llegar a algo lo más soportable posible para los argentinos y que nos permita tener tiempo de alcanzar la recuperación que tanta falta nos hace. Muchos apostaban a que no se llegara a un acuerdo. No sé si es bueno o es el mejor, creo que es el posible", dijo la legisladora.n