La saña y la violencia con la que se cometen algunos delitos alimentan la hipótesis de que son perpetrados por personas bajo los efectos de estupefacientes, legales o ilegales. Llama la atención, por ejemplo, la tremenda violencia ejercida contra una mujer en un barrio del sur por parte de un joven de apenas 17 años, que le asestó numerosas puñaladas para robarle un celular. El agresor se fue, luego de cometido el delito, a dormir a su casa, contigua de la de la víctima, donde fue encontrado y detenido por la policía.
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Estrecha vinculación
No están los resultados de las pericias toxicológicas ordenadas por la Justicia para determinar si el victimario estaba, en el momento del ataque, bajo los efectos de alguna droga, pero informaciones extraoficiales conocidas indican que habría, previamente, consumido ansiolíticos.
Fuentes policiales señalaron a este diario que se han registrado casos de personas que han sido sorprendidos cometiendo delitos bajo los efectos de una crisis de abstinencia, producida por la escasez de droga que se vende al menudeo, o por los altos precios de su comercialización clandestina. La abstinencia genera, en algunos casos, comportamientos igual de violentos e incontrolables, y corrobora el grado de penetración de las adicciones en vastos sectores de la población.
Ya sea por su consumo o por la ausencia que genera abstinencia descontrolada, la relación entre la droga y el delito es innegable. Como ya se ha señalado en esta misma columna, el tráfico de sustancias prohibidas es un delito en sí mismo, pero también el consumo excesivo es causa de hechos ilegales cometidos bajo los efectos de esas sustancias o con fines de obtener, desesperadamente y sin medir consecuencias, dinero para el consumo.
Si bien los delitos violentos cometidos bajo los efectos de la droga son mucho más comunes en la ciudad capital de la provincia, algunos perpetrados en el interior provincial tienen esa marca indeleble. El crimen de Petrona Centeno en la Villa de Pomán, por el que fue condenado a prisión perpetua en el pasado mes de septiembre Lucas Carrizo es un cabal ejemplo de lo señalado. Los familiares de la víctima entendieron entonces que “Pomán es un pueblo donde nos conocemos todos, entonces no podemos entender lo que pasó. Solo se explica por la droga. El Estado tiene que ver el problema de la droga que hay en nuestro departamento. Esto es una prueba evidente de que la droga está en el interior de Catamarca y que causa estragos. Termina con la vida de una mujer totalmente indefensa y que todo el mundo quería. Y aparece un loco, con la droga encima y la termina matando. El acusado ya tenía antecedente de robo y violencias en el pueblo, y se ve que actuaba siempre bajo los efectos de la droga”.
El Estado debe abordar el problema desde un abordaje sanitario, para aquellos adictos que necesitar rehabilitación, y desde el abordaje de la seguridad, procurando desmontar la estrecha vinculación entre droga y delito.