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Realizaban secuestros virtuales

Estafadores usurparon la identidad de una jueza porteña

29 de septiembre de 2026 - 00:40

La Justicia procesó con prisión preventiva a una familia entera, convertida en una suerte de ingeniosa pyme del delito. Walter Benito Olivares Eustaquio, Eva Demetria Esquivel, Ailén Rosa Daiana Carrucciu y Marcelo Alejandro Suárez son oriundos de Monte Castro y Lanús. Olivares y Esquivel son pareja; Carrucciu es hija de Esquivel, y Suárez, solamente un amigo.

El juez Martín Yadarola, titular del Juzgado de Instrucción N°4, acusó al grupo de integrar una asociación ilícita consagrada a las estafas. La estafa en sí misma consistía en bombardear el canal de ventas de una conocida empresa de telefonía celular con falsos pedidos.

El fin era obtener aparatos gratis, principalmente, Samsung Galaxy A16, a $300 mil pesos la unidad, en tres cómodas cuotas sin interés. Entre sus víctimas se encuentra, insólitamente, una conocida jueza porteña.

Durante casi siete meses, desde febrero hasta agosto de este año, los integrantes del grupo, según la acusación en su contra, se hicieron pasar por clientes de la compañía. “Aportaban datos filiatorios de terceros (en general, personas que ya serían clientes legítimos de dicha firma prestataria, brindando nombres, apellidos y documentos nacionales de identidad), posiblemente obtenidos de manera ilegítima de bases de datos a las que tuvieran acceso irrestricto”, apuntó el juez Yadarola en su procesamiento.

La banda, desde ya, jamás pagaba por los aparatos; eran pedidos contrafactura “a debitarse de las cuentas de los clientes que, entonces, sufrían el perjuicio patrimonial”, continuó el juez en su fallo. Los aparatos eran retirados en sucursales de correos privados, lo que evitaba aportar un domicilio. Los estafadores, incluso, aportaban una dirección de e-mail falsa, lo que evitaba que los clientes se den cuenta de la facturación, al menos, en un primer momento. Tiempo después, los clientes se quejaban a la empresa, que cargaba con el costo de los teléfonos.

Luego, estaba el problema de dónde terminaban los aparatos mismos. Al menos uno de ellos habría sido empleado en un secuestro virtual. El Departamento Antisecuestros Sur de la Policía Federal estuvo a cargo de los arrestos de los cuatro sospechosos.

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