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La Corte de Justicia confirmó la condena

"Es un sujeto que se mueve con base a sus propias reglas, 'su propio código'"

Bruno Matías Vuirli Saragusti fue condenado a 16 años de prisión por 11 hechos de violencia de género.
11 de octubre de 2023 - 01:10

“El recurso debe ser rechazado y la sentencia confirmada”, consideró la Corte de Justicia en relación con el recurso de casación planteado por Bruno Matías Vuirli Saragusti. En julio del año pasado, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación, por unanimidad, lo halló culpable por los delitos de “abuso sexual simple”, “abuso sexual con acceso carnal”, “hurto”, “lesiones leves”, “daños”, “violación de domicilio”, “amenazas simples”, “lesiones leves calificadas por haber mediado relación de pareja”, “coacción” e "instigación al suicidio". En consecuencia, se lo condenó a 16 años de prisión.

El Tribunal que lo condenó estuvo integrado por los jueces Silvio Martoccia, Luis Guillamondegui y Rodrigo Morabito. El voto fue elaborado por el magistrado Guillamondegui. “El hecho y la autoría de Vuirli Saragusti se comprueban desde el creciente escenario de violencia de género promovido por el procesado, a partir de los rasgos de su personalidad psicopática y machista. Astutamente sabía sacar partido de las debilidades emocionales de su víctima, procurando, en este caso, gobernar su voluntad en miras de evitar el accionar de la Justicia y la persecución penal”, se explicó en los fundamentos.

La ministra Fabiana Gómez, referente de la Oficina de la Mujer de la Corte de Justicia, elaboró el voto en esta instancia. Por unanimidad, fue acompañado por sus pares, Luis Cippitelli, José Ricardo Cáceres, Miguel Figueroa Vicario, Verónica Saldaño, Fernanda Rosales Andreotti y Hernán Martel. Se consideró la “influencia psicopática de Vuirli Saragusti” y el “cúmulo de actos violentos”.

“Los juzgadores destacaron el temperamento del acusado. Ataca a la víctima precisamente por el hecho de ser mujer, realizando comportamientos ofensivos basados en criterios y estereotipos asociados a una determinada visibilización de la condición femenina. El Tribunal no sólo ponderó el relato de la víctima, que fue considerado verosímil, sino que además valoró la pericia psicológica”, se detalló.

En este sentido, quedó acreditada la violencia de género latente atribuida al acusado. Por ello, se advirtió que el testimonio no puede ser descalificado o soslayado. Para la Corte también “contribuyó la personalidad de características psicopáticas de Vuirli Saragusti. Así lo consideró el tribunal al ponderar que, el psicópata, en lo que aquí interesa, es un sujeto que se mueve en base a sus propias reglas, ‘su propio código’, que el prójimo solo le importa si le es funcional a sus intereses y que, frente a los límites opuestos, redobla la apuesta -tal lo graficaron las peritos forenses en la audiencia-, rasgos comportamentales presentes en todos los eventos disvaliosos traídos a juicio”.

“Cosificación”

Vuirli Saragusti respondió por la violencia ejercida contra algunas exparejas. En los fundamentos del máximo tribunal resaltan las características del vínculo entre una de ellas con el condenado. “Hubo una vivencia de cosificación. Ella ya no se percibía en el vínculo afectivo como persona, sino como un objeto de satisfacción de las necesidades del otro. El tribunal consideró el creciente escenario de violencia de género, basada en esa situación de superioridad del acusado sobre la víctima, buscando dominarla, caracterizada por los rasgos de su personalidad psicopática y machista y por el comprobado estado de vulnerabilidad de la víctima”, se detalló.

Al mismo tiempo, se precisó que Vuirli Saragusti se vincula con las parejas desde un lugar de superioridad. "Hay una asimetría de poder haciendo ocupar al otro, un lugar de servicio y el que más le convenga al imputado”, se aclaró.

Instigación al suicidio

Uno de los hechos por el que respondió Vuirli Saragusti fue por “instigación al suicidio”. Al respecto, la Corte destacó que la víctima conocía de la violencia multidimensional desplegada por Vuirli Saragusti y de lo que era capaz de hacer en busca de sus objetivos.

Para los ministros, la defensa –representada por el abogado del foro local Luciano Rojas- realiza críticas que resultan “insuficientes, débiles, descontextualizados y carentes de perspectiva de género. Sí quedó acreditado cómo Bruno Vuirli Saragusti instigó al suicidio a quien fue su pareja durante varios años y víctima de violencia de género por parte del acusado. Nada dice la defensa con relación a la extrema

violencia que la víctima, a consecuencia de los distintos y constantes actos violentos, de todo tipo, recibió por parte de Vuirli Saragusti. Tampoco cuestiona ni controvierte la parte recurrente, ese círculo de la

violencia, en el que ella se encontraba -como muchísimas mujeres que sufren agresiones por parte de sus parejas-, y del cual no podía salir. Por tal motivo, presa de ser víctima de violencia de género y de la consecuente especial situación de vulnerabilidad en la que estaba sumergida, encontró en la muerte la única solución posible, el camino de escape a todo aquel sufrimiento –psíquico, físico, verbal y sexual- generado por el acusado. El juzgador justipreció no sólo el contexto de extrema violencia en el que la víctima se encontraba inmersa sino cómo esa influencia psicopática de Vuirli Saragusti resultó coadyuvante a la determinación de suicidarse”, señaló.

La Cámara de Sentencia también ponderó que el condenado dentro del contexto de violencia de género construido desde su personalidad, a través de la realización constante y previa al hecho de distintos “actos idóneos” (los permanentes maltratos y agresiones físicas, verbales, sexuales y psicológicas, entre otros hechos), “indujo, persuadió y convenció a la víctima que para salir del calvario que padecía diariamente debía quitarse su propia vida”.

En audiencia de expresión de agravios, el penado había expresado que confía en el análisis que haga el tribunal de la sentencia y de los hechos. También pidió que no desatiendan el pedido de libertad. La Corte se pronunció y la respuesta fue no.

El "cazador"

y la "presa"

Tanto la Cámara de Sentencia que condenó a Vuirli Saragusti como la Corte de Justicia que confirmó esa condena remarcaron su perfil. Se lo describió como “un ‘cazador’ que selecciona a su ‘presa’, vulnerable y que con tenacidad, paciencia y tiempo va ganando su confianza para luego transformarla en su ‘esclava psicológica y sexual’”.

Se describieron rasgos psicopáticos, violentos, asimetría de poder, tendencia de superioridad hacia el otro y manipulación.

“Así, se instituye en ese lugar de poder frente a personas vulnerables, las que por un temor paralizante no pueden cortar, a pesar de sentir y saber que están sufriendo por ese vínculo”.

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