Una de las profesiones que la Inteligencia Artificial no puede reemplazar es el de la enfermería. No solo es una profesión con mucho futuro sino que tiene una gran demanda que no puede satisfacerse en la actualidad, en Argentina y en numerosos países del mundo.
El nuestro es un país en el que hay pocas enfermeras o enfermeros. La proporción de enfermeras por habitantes es más baja que en otros países: hay 52 por cada 10.000 habitantes, casi igual que Brasil, que tiene 53, pero muy por debajo por ejemplo de Estados Unidos, que tiene 111, Canadá, que tiene 141, y de Australia, que posee 151.
La tendencia a corto plazo no se modificará demasiado, a juzgar por los estudiantes de la carrera. Se calcula que por cada diez estudiantes de Medicina solo hay tres de Enfermería. De todos modos, el número de estudiantes de enfermería se incrementó a partir de la pandemia de Covid-19.
La tarea de los profesionales de la enfermería y de aquellas personas que desempeñan la función sin haber estudiado (la proporción es cada vez menor, pero el número de enfermeras y enfermeros empíricos sigue siendo importante) es fundamental en el equilibro del sistema de salud, tanto público como privado. Pero no hay un reconocimiento salarial adecuado a la trascendente labor que cumplen. Por esta razón y, sumado al hecho de que la demanda supera a la oferta, la mayoría de las enfermeras tiene dos y hasta tres trabajos. El exceso de trabajo para lograr un sueldo digno tiene sin dudas un explicable impacto negativo en la calidad de las prestaciones y, también por supuesto en la calidad de vida de los propios profesionales.
El Consejo Internacional de Enfermería considera que la proporción adecuada debe ser de 4 o 5 enfermeras o enfermeros por paciente, mientras que en la realidad la ratio es de aproximadamente un profesional cada 11 u 12 pacientes.
Todos los profesionales de la medicina cumplieron un papel muy importante durante la pandemia que acaba de finalizar. Y los ciudadanos valoraron la importancia. Las enfermeras y enfermeros no fueron la excepción: estuvieron durante más de tres años en la primera línea en la batalla contra una enfermedad que causó, según se calcula, alrededor de 20 millones de muertes. En rigor, siempre están en la primera línea de batalla contra las enfermedades.
Ayer se celebró el Día Internacional de la Enfermera y los Enfermeros, oportunidad en la que se reactualizaron los debates sobre el rol social que cumplen, la falta de reconocimiento salarial y las estrategias a seguir para abordar el problema del déficit de personal de esta especialidad de la medicina. Una de las herramientas podría ser un proyecto de ley presentado en el Congreso de la Nación que propicia la creación de “los mecanismos necesarios para promover la formación de calidad y el incremento de la cantidad de enfermeras y enfermeros, así como la profesionalización y el desarrollo de la enfermería en todo el territorio nacional”.
La aprobación de la iniciativa, que no avanza en el tratamiento de las comisiones en la que se encuentra, es esperada con ansias por los trabajadores y profesionales del sector, por ahora sin noticias positivas.