Durante el discurso de apertura de las sesiones ordinarias de la Legislatura provincial, el gobernador Raúl Jalil hizo alusión a iniciativas de importancia respecto al tema ambiental. Debe destacarse que quienes tienen responsabilidades de gobierno asuman la problemática como parte de una agenda de gestión, particularmente en un país cuyo presidente ha señalado en reiteradas oportunidades que no cree en el cambio climático como consecuencia de la actividad económica y productiva de la humanidad, pese al abundante cúmulo de evidencias científicas.
Sobre el final del discurso, Jalil destacó “dos proyectos que hemos impulsado con plena conciencia de que el cambio climático es una realidad que debemos afrontar con todas las herramientas del Estado”.
Uno de ellos es el que prevé unificar la administración del agua en todo el territorio de la provincia. “Nuestra planificación prevé modificar el actual régimen de agua para modernizar la normativa y estructuras actuales. De esta manera, vamos a unificar en un solo ente las tareas necesarias para administrar el agua para consumo humano, para riego y para la producción industrial y agrícola”, señaló. El modelo adoptado es el de la empresa estatal israelí que administra el agua, y que es un ejemplo a nivel mundial.
También indicó que el Ejecutivo impulsa la “Ley de Medición, Compensación y Reducción de la Huella de Carbono”, para mitigar en el territorio provincial el impacto que tienen las emisiones de carbono que surgen de las actividades industriales, agrícolas, energéticas, ganaderas, transporte o mineras en su diferentes etapas de desarrollo. De aprobarse la iniciativa, deberán elaborarse planes progresivos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero o de incremento de las absorciones por sumideros de carbono. Para incentivar estas prácticas, se creará un Fondo Compensador de Huella de Carbono, cuya finalidad es financiar los programas de mitigación ambiental, como así también los bonos de compensación de la huella de carbono.
También mencionó Jalil el tema del impacto ambiental en la actividad minera, que es más espinoso y sujeto a intensos debates. Mencionó que en los últimos años se realizan diversos estudios de impacto ambiental en la zona del Salar del Hombre Muerto y la cuenta del río Los Patos, donde se concentra gran parte del litio. Y añadió que estos estudios continuarán a través del Consejo Federal de Inversiones”.
Tal vez debería el Gobierno provincial poner más énfasis en difundir de un modo público y masivo los resultados de esos estudios para que la comunidad tenga conocimiento. A las aseveraciones oficiales se le oponen grupos ambientalistas que argumentan en sentido contrario. Es decir, que el impacto de la actividad minera es negativo, sobre todo en cómo afecta a las fuentes de agua del territorio donde se localizan los emprendimientos.
Conocer con mayor detalle este tipo de estudios quizás posibilite otorgarle con el tiempo a la minería algo de lo que carece en la actualidad: la licencia social.