El senador nacional por Catamarca, Guillermo Andrada, afirmó que la tragedia provocada por los terremotos en Venezuela debe servir como un llamado de atención para fortalecer las políticas públicas de prevención y respuesta ante desastres naturales en Argentina. En un artículo de opinión publicado este lunes, el legislador sostuvo que el país cuenta con instituciones y capacidades técnicas, aunque todavía "está en deuda con una política pública integral" que permita advertir a la población sobre la ocurrencia de eventos sísmicos.
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El senador Andrada impulsa un sistema nacional de alerta sísmica
En ese sentido, recordó que junto a otros senadores presentó un proyecto de ley para crear el Sistema Nacional de Alertas Tempranas de Sismología (SiNASi), una iniciativa que propone que el Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) emita alertas automáticas a través de teléfonos celulares, sirenas, radio, televisión y otros medios, con información inmediata sobre la localización y magnitud de un sismo.
Andrada señaló que la experiencia internacional demuestra que estos sistemas no predicen los terremotos, pero sí pueden otorgar segundos decisivos para que la población adopte medidas de protección. "En una catástrofe, unos pocos segundos pueden separar la vida de la muerte", expresó.
El legislador advirtió además que la tecnología, por sí sola, no alcanza. Consideró imprescindible complementarla con educación, simulacros periódicos, capacitación de equipos de emergencia, fortalecimiento de hospitales, campañas de concientización y protocolos de actuación en escuelas, organismos públicos y comunidades.
En su análisis también recordó que Catamarca integra una región de riesgo sísmico y mencionó el terremoto de 2004 como antecedente de la vulnerabilidad de la provincia frente a este tipo de fenómenos.
Finalmente, Andrada remarcó que la prevención no debe ser considerada un gasto sino una inversión para proteger a la población. "Los terremotos no pueden evitarse. La improvisación, sí. La fuerza destructiva de la naturaleza muchas veces es inevitable. La pérdida de vidas humanas, muchas veces no", concluyó.