El fenómeno climático que preocupa a los principales organismos meteorológicos del mundo ya comenzó a instalarse y, según las últimas proyecciones oficiales, podría alcanzar una intensidad comparable con los episodios más fuertes registrados en las últimas décadas. Sin embargo, para Catamarca todavía no existen indicios de que ello implique un incremento significativo de las lluvias durante los próximos meses.
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El Niño gana intensidad, en el país pero sin señales claras para el Norte
El Servicio Meteorológico Nacional confirmó que el fenómeno El Niño ya se encuentra activo y continuará durante los próximos meses.
Así lo indican el Boletín ENOS y el Pronóstico Climático Trimestral publicados por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), que confirman que Argentina transita una fase cálida del fenómeno conocido como El Niño.
El organismo nacional informó que existe una probabilidad cercana al 100% de que El Niño continúe activo durante el trimestre julio-agosto-septiembre y que, de mantenerse la evolución prevista, podría fortalecerse durante la primavera y alcanzar su máxima intensidad hacia fines de este año.
Las proyecciones coinciden con los modelos elaborados por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), que otorgan un 81% de probabilidades de que el evento alcance la categoría de "muy fuerte" entre octubre y diciembre.
Pese a estos pronósticos, el SMN aclara que todavía no es posible anticipar con precisión cómo impactará el fenómeno en cada provincia.
En el caso del noroeste argentino, donde se encuentra Catamarca, el Pronóstico Climático Trimestral no muestra una señal dominante respecto de las precipitaciones para agosto, septiembre y octubre.
Esto significa que las lluvias tienen probabilidades similares de ubicarse por debajo, dentro o por encima de los valores normales, por lo que no puede afirmarse que la provincia vaya a atravesar un período más lluvioso como consecuencia directa de El Niño.
Los especialistas recuerdan que los pronósticos estacionales reflejan tendencias de gran escala y no permiten anticipar cuántos milímetros lloverán en una ciudad determinada ni cuándo ocurrirán las tormentas más intensas.
Las mayores probabilidades de precipitaciones superiores a los valores normales se concentran sobre el Litoral, la región pampeana, el norte de Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos, Córdoba, Corrientes y Misiones.
En esas zonas aumenta el riesgo de tormentas intensas, precipitaciones abundantes en cortos períodos y crecidas de los principales cursos de agua, especialmente los ríos Paraná, Uruguay e Iguazú.
También el sector agropecuario sigue con atención la evolución del fenómeno, ya que las lluvias podrían favorecer la recuperación de humedad en algunas regiones, aunque un exceso hídrico también podría provocar anegamientos, dificultar la siembra y favorecer enfermedades en los cultivos.
Otro aspecto destacado por el Servicio Meteorológico Nacional es la tendencia a temperaturas medias superiores a los valores habituales durante el trimestre agosto-septiembre-octubre en gran parte del país, incluido el noroeste argentino.
Aunque todavía restan varios meses para el período de mayor influencia de El Niño, los especialistas recomiendan seguir los pronósticos oficiales y las alertas meteorológicas que se emitan a medida que avance la primavera.
El Niño
El Niño forma parte del ciclo climático conocido como ENOS (El Niño-Oscilación del Sur) y consiste en un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial.
Ese cambio modifica la circulación atmosférica y puede alterar el comportamiento habitual de las lluvias y las temperaturas en distintas regiones del planeta.
No obstante, el SMN insiste en que la intensidad del fenómeno no se traduce automáticamente en una determinada cantidad de lluvia para cada provincia, ya que intervienen numerosos factores atmosféricos que solo pueden evaluarse mediante pronósticos de corto y mediano plazo.