La disposición de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (CAEME) de congelar los precios de medicamentos por un período de 30 días, trajo un poco de alivio a los ciudadanos que vieron afectado su derecho a la salud por el formidable aumento de los precios de los fármacos en los últimos meses. Desde noviembre hasta abril el aumento de los medicamentos en general fue del 171%. En el mismo período, el incremento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) del INDEC fue de 114%, esto implica que los remedios subieron 57% por encima de la inflación”. El precio de los medicamentos más usados aumentó 319,1% solo entre enero y diciembre de 2023.
- El Ancasti >
- Edición Impresa >
- Opinión >
El mercado no puede por sí solo
Los altos precios impactaron lógicamente en el consumo de remedios, particularmente los que son de venta libre. Según algunos informes, la caída de la venta oscila en promedio el 30%, con derrumbes muy pronunciados en el mes de diciembre (de hasta el 45%). Los que son indicados para tratamientos crónicos como hipertensión, diabetes o tiroides, se siguen adquiriendo, salvo algunos casos puntuales, aunque la mayoría de ellos en cuotas.
La CAEME representa a compañías de innovación farmacéutica, 41 laboratorios principalmente de capitales extranjeros, que investigan, desarrollan y comercializan medicamentos en el país. Como aclara un informe de El Ancasti publicado ayer, no todos los remedios están incluidos en este congelamiento, ya que CAEME es solo una de las cámaras que nuclea a las empresas fabricantes.
El precio de los medicamentos había estado congelado entre agosto y el 31 de octubre. Vencido ese plazo, experimentaron un incremento sostenido que se mantuvo hasta el mes pasado.
La medida que, como ya se señaló, representa un alivio para los bolsillos, se complementa con la limitación en el aumento de las cuotas de las empresas de medicina prepaga, que también subieron muy por encima de la inflación desde que el gobierno de Javier Milei liberó el precio. El propio gobierno decidió poner esos límites, y la Justicia decidió, en una resolución de los últimos días, que además de aumentar el precio de las cuotas no más allá de los índices inflacionarios, deberá devolver lo cobrado en excedencia en los últimos meses.
Tanto el congelamiento de los precios de los medicamentos como las limitaciones a los aumentos de las prepagas corroboran que la incapacidad que tiene el mercado para regular o equilibrar los precios por sí solo, contradiciendo en la práctica el discurso teórico de la ortodoxia neoliberal. Lo mismo está ocurriendo en otros ámbitos de la economía, donde el Estado está interviniendo, de distintas maneras, para regular precios.
La economía está lejos de ser una ciencia exacta, por lo que los presupuestos teóricos son solo eso, no verdades irrefutables. El pragmatismo siempre es conveniente para ordenar lo que el mercado no puede. Sobre todo cuando se trata de temas tan delicados como la salud de las personas.