viernes 14 de agosto de 2026
Cara y Cruz

El factor gastronómico

La fugaz visita de Luis Barrionuevo a Catamarca para ajustar dispositivos de fiscalización de Javier Milei reavivó no solo los cruces entre Juntos por el Cambio y los libertarios locales, sino también la propia interna libertaria, en la que confrontan los integrantes de la oferta electoral y el empresario Javier Galán, que inició el movimiento en la provincia y terminó afuera.

Para Juntos, Barrionuevo es una suerte de infiltrado del Gobierno en La Libertad Avanza con la misión de desplazarlos a un humillante tercer puesto en la contienda.

El equipo provincial de la Libertad Avanza, por su parte, no participó del encuentro encabezado por el gastronómico y respondió a las hipótesis conspiratorias de sus contendientes acusándolos de haber desarrollado una oposición funcional al Gobierno.

Barrionuevo disfruta en grande las conjeturas que se despliegan en torno a sus movimientos, que en este caso están vinculados a la escena nacional y bonaerense antes que a la catamarqueña. Como siempre, juega al filo, porque trabaja para Milei mientras es aliado del Gobierno provincial, que está enfilado con la candidatura de Sergio Massa, pero todo le sirve para sostenerse en un panorama político signado por la incertidumbre y alimentar la leyenda de su poder incombustible.

Especulaciones al margen, a Juntos su irrupción le viene al pelo para comenzar a bocetar los justificativos de un eventual papelón en las urnas. El factor Barrionuevo es casi providencial, porque los libertarios de Catamarca tuvieron un desempeño excelente en las PASO y se les arrimaron a diez puntos, mientras ellos quedaron casi 30 por debajo del oficialismo.

Es cierto que la tracción de la candidatura presidencial de Milei fue el elemento principal del resultado, pero Barrionuevo no estaba todavía aliado con el líder libertario: recién apareció dos semanas después, cuando desde acentuó el cataclismo de las primarias con el pronóstico de que Milei ganará “en primera vuelta y sin chicote”. Desde entonces, ganó una centralidad que hace bastante no tenía.

El retroceso de Juntos en Catamarca es contradictorio con la recuperación que ha registrado la alianza a nivel nacional a lo largo del proceso de elecciones provinciales desdobladas. Esto no puede atribuirse al factor Barrionuevo, como tampoco fallas estratégicas elementales como la de no haber impugnado en tiempo y forma la candidatura a gobernador de José Jalil Colomé si, como comenzaron a decir después de anoticiarse de la paliza, carece de residencia en Catamarca. Raro, porque el mismo Barrionuevo que los inquieta ahora les ofrecía el precedente de 2003, cuando el FCS lo sacó de la cancha electoral justamente con ese argumento.

Conspiraciones siempre hay, forman parte de la dinámica política. El problema de Juntos en Catamarca no pasa por el eje Milei-Barrionuevo sino por sus propios yerros, que le impidieron empinar una oferta atractiva para retener el voto opositor. El eje Milei-Barrionuevo, en todo caso, vino a superponerse sorpresivamente a inconsistencias que ya existían, y que no se abordaron a tiempo por confiarse en exceso en el impacto de una ola nacional que finalmente no fue de Juntos sino libertaria y en que las tensiones entre el gobernador Raúl Jalil y el intendente capitalino Gustavo Saadi terminarían en fractura.

Una nueva amenaza se cierne sobre el horizonte radical ahora, con Barrionuevo como operador del voto Milei presidente: que los dirigentes distritales de Juntos corten a Patricia Bullrich y repartan su voto con el del libertario.

Se trata de un viejo recurso de supervivencia territorial que se facilita en tiempos de electorado renuente, cuando los recursos para llevar a la gente a votar cobran mayor relevancia.

Habrá que ver cómo llegan al 22 Bullrich, Flavio Fama y Francisco Monti. Para los operativos de corte, los candidatos de Juntos ya tienen una estructura mucho más gravitante que la de Jalil Colomé de la que conseguir boletas.n

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