Luego de que la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación admitiera el recurso de casación impulsado por Bruno Matías Vuirli Saragusti, el expediente en cuestión ya ingresó a la Corte de Justicia de Catamarca. El ahora penado fue hallado culpable el 4 de julio último por los delitos de “abuso sexual simple”, “abuso sexual con acceso carnal”, “hurto”, “lesiones leves”, “daños”, “violación de domicilio”, “amenazas simples”, “lesiones leves calificadas por haber mediado relación de pareja”, “coacción” e "instigación al suicidio", en total, fueron 11 de violencia contra sus exparejas. Los jueces Silvio Martoccia, Luis Raúl Guillamondegui y Rodrigo Morabito, por unanimidad, lo condenaron a la pena de 16 años de prisión.
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El expediente de Vuirli Saragusti ingresó a la Corte de Justicia para casación
En los fundamentos de la condena se consideró que Vuirli Saragusti fue “promovido por los rasgos de personalidad psicopática, cuando se sitúa en un lugar de señorío absoluto de la situación. El psicópata es un sujeto que se mueve con base a sus propias reglas, ‘su propio código’; el prójimo solo le importa si le es funcional a sus intereses y frente a los límites opuestos, redobla la apuesta”.
En detalle, Vuirli Saragusti aprovechó las facilidades derivadas del contexto de violencia de género por él promovido, ejerció violencia física y psicológica en contra de sus víctimas, “mediante distintos, reiterados, continuos y graves actos, algunos de ellos judicializados”. Así situó a su víctima en un profundo estado de vulnerabilidad emocional al extremo de concretar su “despersonalización”.
“La relación sentimental que ligó a Vuirli Saragusti con su víctima se desenvolvía en un contexto de intensa violencia y desde una asimetría de poder, donde el primero manipulaba y controlaba la vida de la segunda, la cual era vista como un mero objeto afín a sus intereses”, se señaló.
Su abogado defensor, Luciano Rojas, planteó la impugnación en relación con los hechos nominados primero, tercero, sexto, séptimo, noveno, décimo y décimo primero, como así también “la arbitraria decisión del Tribunal de ordenar de oficio la medida de coerción”. Para la defensa, “el Tribunal yerra en el análisis practicado de las probanzas introducidas al debate, dándole credibilidad incondicional a la prueba testimonial recepcionada, aun ante la evidente orfandad probatoria que surge de manera indiscutible de la propia audiencia de debate”.
En los fundamentos de la sentencia, el Tribunal valoró el testimonio de la psicóloga forense. La profesional señaló que el particular comportamiento de Vuirli Saragusti resulta compatible con los rasgos psicopáticos de su personalidad. Tales trajeron repercusiones en la salud mental de una de sus víctimas, generándole una creciente baja autoestima, daño psíquico y dificultades para afrontar y resolver de un modo saludable los inconvenientes cotidianos de la vida.
“El hecho y la autoría de Vuirli Saragusti se comprueban desde el creciente escenario de violencia de género promovido por el procesado, a partir de los rasgos de su personalidad psicopática y machista. Astutamente sabía sacar partido de las debilidades emocionales de su víctima, procurando, en este caso, gobernar su voluntad en miras de evitar el accionar de la Justicia y la persecución penal. El presente suceso no es más que una continuación del accionar físico y psicológicamente violento que el procesado venía desplegando desde hace tiempo en menoscabo de su expareja”, se explicó.n