sábado 17 de octubre de 2026
Ataque de cinco remiseros

El chofer de Uber solicitó agravar las imputaciones

Sus abogados querellantes aseguran que sufrió lesiones graves y que tiene secuelas psicológicas.

El chofer de Uber, Alejandro Borgogno, atacado a golpes de puños y patadas por una banda de cinco remiseros, se constituyó en querellante con el patrocinio de los abogados Sebastián Ibáñez y Bruno Jerez, quienes ayer lo acompañaron hasta Fiscalía, para pedir que se agrave la imputación en contra de los violentos.

Los letrados solicitaron además que sean imputados por lesiones graves ya que la víctima también sufrió un robo y aparte de las lesiones recibidas siente miedo y según informó, recibe amenazas.

Borgogno utiliza gafas oscuras para cubrir las heridas que contornean sus ojos y en compañía de sus abogados optó por no hablar con la prensa.

En su lugar, Ibáñez y Jerez remarcaron que concurrieron a Fiscalía General para solicitarle al fiscal de Instrucción Nº 6, Facundo Barros Jorrat una copia del decreto de determinación del hecho, para avanzar con la presentación de la querella.

“Vamos a empezar a presentar elementos probatorios que hacen al agravamiento de las lesiones de Borgogno, las lesiones internas que pueden llegar a agravar la calificación, lesiones que se sumen al hecho del robo", detalló Ibáñez.

"Serían lesiones graves. Son lesiones internas graves que van creciendo. Esos golpes generan lesiones internas que van surgiendo a medida que pasa el tiempo. Inclusive, pueden ser invalidantes”, explicó.

Por su parte, Jerez aseguró que hay lesiones a nivel psicológico: “Está atravesando un cuadro de trastorno por estrés postraumático y también sociales. Sigue recibiendo amenazas y está en estado de miedo. No quiere dar la cara. Se está escondiendo por esas mismas razones”.

Por esta situación, Jerez hizo énfasis en que van a solicitar medidas de protección a favor de Borgogno.

Ibáñez no descartó que pueda tratarse de un caso de tentativa de homicidio con dolo eventual porque “de los golpes contundentes, brutales que los imputados estaban haciendo en un grado de total indefensión en perjuicio de la víctima, surge que ellos se representaban el resultado de que podían matarlo con los golpes que le estaban dando en lugares vitales como ser cabeza y zonas blandas, y siguieron adelante”.

Consideró que los remiseros “se pudieron representar que podían llegar a matarlo. Siguieron adelante, pero no consumaron el resultado no porque desistan voluntariamente sino porque hay un ciudadano que filma y eso impide la consumación. Pudo haber terminado en la muerte de un ciudadano”.

Por último, consideró que hay riesgo procesal, ya que los acusados “han evidenciado un proceder patoteril que, de estar en libertad podrían reproducirlo en perjuicio de los testigos que faltan por declarar”.

Por el ataque a Borgogno ocurrido el 1 de marzo, están detenidos Federico Gabriel Salguero, Ramón Alejandro Vielmetti, César Gustavo Navarro, Walter Jesús Cannata y Carlos Alberto Gualquifil. El fiscal los imputó por el delito de “robo agravado por ser cometido en poblado y en banda”. Están sospechados de haberle robado un reloj digital.

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