Edgar Bacchiani ofreció en su última indagatoria más de 30 propiedades para resarcir a los inversores defraudados en Adhemar Capital y la supuesta clave para acceder a ellas: Carlos Correa, abogado bien conectado que fue su asesor legal y, según le dijo al juez y al fiscal, se confabuló con su otro abogado, Lucas Retamozo, la escribana Joaquina Córdoba Gandini y su expareja y socia Celeste Zaraive Garcés Rusa, con la que tiene un hijo, para despojarlo de su patrimonio aprovechándose de su delicada situación procesal.
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El botín de la criptomejicaneada
Para quienes reclaman el dinero invertido y perdido en la firma, es el dato más atractivo que surgió de la audiencia. No sería indispensable ya rastrear las difusas y esquivas cuentas virtuales para lograr resarcimientos. Bacchiani dio una lista de inmuebles concretos, de altísimo valor, entre los que se encuentra una casa en El Rodeo que le habría comprado a Correa y que éste recuperó en las maniobras realizadas para robarle. Según Bacchiani, todas las propiedades fueron adquiridas con dinero que obtuvo a través de la especulación en el mercado de criptomonedas, lícitamente.
Hay terrenos, loteos, viviendas y locales comerciales. El financista identificó a quienes los tienen en su poder. “Toda la documentación está en manos de Correa”, remarcó cada vez que localizó los inmuebles.
El chantaje
Correa es el único miembro de la banda que no está imputado en la causa. Solo declaró como testigo. Bacchiani aseguró que le quitó sus propiedades por medio de extorsiones, amenazándolo con recurrir a sus influencias en la Justicia para “hacerlo mierda” si se negaba a darle los títulos.
“El doctor Correa –relató Bacchiani- me dijo que tenían un pozo de inversión que rondaban los 800.000 dólares de gente muy pesada”.
“Te voy a dar un consejo. Yo sé que estás vendiendo propiedades para liquidez, así que te sugiero que nos des los papeles. Yo los voy a poner a nombre de personas que son intocables de aquí de Catamarca y, si en algún momento necesitamos liquidez, me voy a hacer cargo de liquidar esas propiedades y ponerlas a disposición tuya. Pero mientras tanto, van a estar en mi poder y no a disposición tuya. Caso contrario, te voy a hacer mierda”, le habría dicho Correa.
“A partir de ahí –continuó su narración Bacchiani- nos fuimos a la casa de Zara (Garcés Rusa). Yo hablé con ella, le comenté la situación y accedí a sus peticiones. Después vinieron más aprietes, no fue el único. Este apriete fue en febrero del 2022, más o menos, entre el 15 al 20 de ese mes. Luego me hicieron firmar papeles en el mes de marzo y, estando preso, a través de Lucas Retamozo, también firmé. Él me llevaba al servicio penitenciario para que firme, en nombre del doctor Correa. La escribana Gandini fue parte, ella estaba, escuchaba lo que decía Correa”, aseveró.
“Es mi voluntad solucionar el conflicto por medio de las quiebras y concursos que se están tramitando, pero para eso hace falta que todas las propiedades que ilegítimamente me desapoderaron vuelvan a mi patrimonio, para formar la masa concursal para todos los acreedores. Mi patrimonio, conformado por bienes inmuebles que adquirí de manera lícita, fue manipulado y espuriamente sacado de mi mano bajo presiones, y la mayoría ha sido cedida a amigos y parientes de las personas que me asesoraban mediante maquinaciones y ardides extorsivos. Ahora voy a proceder a enumerar cada una de las propiedades que me pertenecen y que se encuentran en mano de estos extorsionadores inescrupulosos”, dijo Bacchiani antes de dar el detalle de los bienes que pone a disposición de los damnificados.
El desmadre
Por supuesto, las afirmaciones del “trader” deben ser cotejadas con otras pruebas. Las hizo en una indagatoria, acto de defensa en el que mentir no le acarrearía consecuencias jurídicas.
Sin embargo, es llamativo que Correa sea el único de los integrantes de la pandilla Adhemar Capital que ha conseguido quedar fuera del radar judicial y que Bacchiani sea también el único que cumple su prisión en el penal de Miraflores, mientras el resto goza de domiciliarias.
El financista mencionó numerosas personas en su declaración, pero no incrimina a ninguna salvo a sus antiguos laderos.
Adhemar Capital, remarcó en varias oportunidades, era un negocio sustentable, basado en operaciones con criptomonedas, que colapsó por dos razones: la irrupción de otras casas que empezaron a capturar depósitos ofreciendo utilidades mucho más elevadas, en particular RT Inversiones, del clan Bulacios, y las denuncias que hicieron los gobiernos de Catamarca y La Rioja al Banco Central y la Comisión Nacional de Valores sobre lo que estaba ocurriendo. La conjunción de estos dos elementos se tradujo en el retiro masivo de depósitos.
A esta corrida se superpuso un desmadre administrativo, con la proliferación de circuitos de recaudación a través de “poceros”, que operaban en nombre de Bacchiani y recibían millones, pero no los ingresaban a la firma.
El “trader” asigna a sus gerentes y socios José Blas y Alexis Sarroca la responsabilidad principal por este saqueo. Asegura incluso que sacaban dinero en efectivo de la bóveda de Ademar Capital. También marca a los encargados de las sucursales de Córdoba y Tucumán.
La deuda de los poceros
“Mucha gente que realiza reclamos no son inversores de Adhemar Capital. Esas personas cayeron en manos de sujetos inescrupulosos que operaron en la calle usando mi nombre y el de la empresa, con ardides y engaños para captar fondos y decir que los invertían en Adhemar Capital. Jamás autoricé a persona alguna a recaudar dinero, siempre tuve asesores comerciales autorizados y solo dentro de las oficinas de Adhemar Capital. No puedo dar fe de que el dinero que estos sujetos recaudaban de manera clandestina a personas que jamás pisaron mi oficina haya llegado a las arcas de Adhemar Capital”, explicó, y recriminó que “hasta el día de la fecha no se ha investigado a los famosos poceros”.
“Se enriquecieron de manera astronómica a expensas de la empresa y mi patrimonio y hasta llegaron a armar un sistema paralelo de recaudación y pagos por fuera de la administración, al tiempo que crearon deuda en el sistema de montos dinerarios que nunca ingresaron en la empresa”, consideró.
La criptomejicaneada, que incluye la manipulación de sus cuentas virtuales, se habría desarrollado en dos etapas. En la primera, los socios y ejecutivos de Bacchiani vaciaron Adhemar Capital retirando dinero en efectivo y acelerando la captura de depósitos que luego no ingresaban a la empresa. En la segunda, Correa, Retamozo, Córdoba Gandini y Garcés Rusa habrían despojado al financista del patrimonio con el que podría haber cumplido con sus compromisos.
En su última indagatoria, Bacchiani le entregó a la Justicia Federal una brújula para recuperar una parte significativa del botín.