Claves
Los acusan de intermediación financiera no autorizada, estafa, lavado de activos y asociación ilícita. Están todos en libertad desde fines del año pasado.
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La Justicia Federal cerró la investigación contra los responsables de la empresa RT Inversiones, sospechados de perpetrar estafas, intermediación financiera no autorizada y lavado de activos. Los principales apuntados son Edgardo Edmundo Bulacio, su hijo Edgardo Federico y su esposa Alicia Estela Nieva. RT Inversiones fue la segunda financiera que quedó en la lupa de la Justicia tras la desarticulación de Adhemar Capital, perteneciente a Edgar Adhemar Bacchiani, quien junto a sus laderos fue detenido el 22 de abril del 2022. Semanas después, el 11 de mayo, ocurrió lo mismo con Bulacio y sus socios de la financiera, cuyas instalaciones estaban ubicadas en calle Rivadavia al 500, en pleno centro catamarqueño.
La causa fue investigada por el fiscal federal Rafael Vehils, quien pidió la elevación a juicio de la causa, y posteriormente fue confirmada por el juez federal subrogante, el santiagueño Sebastián Argibay, quien quedó a cargo de la causa por la inhibición de Miguel Ángel Contreras. “Estamos en presencia de una de las causas más importantes de la historia judicial de la provincia de Catamarca, con numerosos hechos”, se expresó en la resolución. Una expresión similar había usado Contreras para referirse a la causa de Adhemar Capital.
El modus operandi desplegado por RT Inversiones fue idéntico al que se empleó en Adhemar Capital. La empresa atraía a los ahorristas mediante publicidad masiva y locales céntricos aparentando legalidad, aunque no tenían autorización del Banco Central ni la Comisión de Valores. Los ahorristas entregaban pesos y dólares físicos firmando un contrato que prometía rentabilidades extraordinarias de hasta el 20% mensual, supuestamente generadas por operaciones de trading y criptomonedas. Sin embargo, la investigación determinó que los intereses se pagaban exclusivamente con el dinero que aportaban los nuevos clientes.
Para borrar el rastro del dinero, los líderes de la firma trasladaban el efectivo en bolsos hacia Tucumán, donde compraban criptomonedas a través de intermediarios. Una vez digitalizado, el botín se transfería rápidamente entre múltiples billeteras virtuales (wallets) de socios, familiares y empleados para ocultar el patrimonio y lavar los activos ilícitos.
Según la investigación, la estructura se derrumbó en un lapso de apenas cuatro meses, marcado por el efecto contagio de otras estafas y las falsas promesas para ganar tiempo. El esquema operó con aparente normalidad hasta enero de 2022. Sin embargo, a fines de ese mes, tras el colapso en Adhemar Capital se generó un pánico generalizado y una "corrida financiera", donde cientos de ahorristas buscaron retirar su capital al mismo tiempo.
Para febrero y marzo de 2022, las decenas de denuncias civiles confirmaron el cese definitivo de la cadena de pagos. Al presentarse en los locales, las víctimas recibían toda clase de excusas: pedidos de paciencia, promesas de pago a futuro o propuestas para firmar nuevos contratos de reestructuración que jamás se cumplirían. Finalmente, las puertas de la sede comercial sobre calle Rivadavia se cerraron definitivamente.
El 11 de mayo de 2022 la Justicia Federal ordenó los allanamientos y detuvo a los cabecillas de la firma. El expediente ya se encuentra en el Tribunal Oral Federal a la espera de que se concrete el juicio oral.
Las criptoestafas se investigan fragmentadas en varios expedientes judiciales, pero conformaron un único fenómeno de depredación. El éxito del diseño instrumentado por Edgar Adhemar Bacchiani estimuló la irrupción de otros jugadores en el mercado y desató una competencia por la captura de inversores que se tornó descarnada en la segunda mitad de 2021, en el marco de la cual las tasas de retorno fueron incrementándose exponencialmente y las inversiones redistribuyéndose entre las distintas firmas hasta el colapso final. La multiplicación de cazadores y la intensidad de la cacería desmadraron en una suerte de remate, en el que los financistas levantaban la oferta de utilidades de sus antagonistas para retener o sumar clientes.
En la causa “RT Inversiones”, además, hay elementos que indican que la empresa disponía de casi 60 millones de dólares para responder a sus acreedores cuando se desplomó, e incluso circularon videos de Edgardo Bulacio padre, el jefe del grupo, sacando bolsos con dinero de la sede ubicada en pleno centro de San Fernando del Valle, sobre calle Rivadavia entre Esquiú y República.
A diferencia de los imputados en Adhemar Capital, el grupo de los Bulacio consiguió sostener una estrategia colectiva más consistente, que hasta ahora le ha dado mejores resultados para mantener su botín a resguardo. La Justicia no ha avanzado en la investigación de la fuga de depósitos de la pirámide de “Adhemar Capital” a la de “RT Inversiones”. Tampoco en las maniobras para despojarle el patrimonio que denunció el “Trader God”.
Bacchiani consignó en una ampliación de su indagatoria que sus problemas financieros comenzaron con la aparición “de otra empresa que ofrecía el doble de rentabilidad”, lo que provocó que “cientos de inversores” retiraran el dinero que habían apostado a su firma. “Decidimos mantener nuestras tasas durante muchos meses más, porque consideré prudente el momento del mercado cripto y era imposible igualar esas tasas, que rondaban el 20%”, declaró.
Con más de veinte años de trayectoria en Catamarca y gerentes que mantenían el perfil bajo, “RT Inversiones” proyectaba una imagen más estable y seria que sus competidoras. Comenzó a ofrecer dividendos por inversiones en criptomonedas en abril de 2021. Bacchiani empezó a marcarla como centro de operaciones de una estafa piramidal a fines de ese año. "¿Qué opinás de RT Inversiones?", le preguntaron el 20 de diciembre en un vivo de Instragram. "Usura", respondió lapidario.
La corrida desde Adhemar hacia RT se aceleró a partir de octubre de 2021, cuando el Gobierno de la Provincia, el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores pusieron el foco en Bacchiani. Poco después de blanquear el conflicto con “RT Inversiones”, a principios de enero de 2022, el “Trader God”, en otro vivo de Instagram, atacó en esa oportunidad a los desertores de la “familia adhemariana”. “Vayan y pongan plata en el usurero, vayan y pongan plata en la pirámide que le está haciendo daño al mercado. No los necesito, no necesito su dinero, no necesito absolutamente nada”, los desafió.
Una semana después, el 15 de enero, avisó que purgaría su cartera de “gente compulsiva, maleducada y desagradecida”, que no comprendía el negocio ni compartía la “filosofía” de su empresa. Varios clientes, informó, le habían exigido intereses más altos para no retirar el dinero. “25%, como el usurero de calle Rivadavia”, marcó a “RT Inversiones”.
(Intermediación financiera no autorizada, estafa, lavado de activos y asociación ilícita):
(Intermediación financiera no autorizada y estafa):
(Lavado de activos y asociación ilícita):
10- Jerónimo Martínez Parada
11- Sergio Ramón Arévalo.