Un dicho del deporte asegura que "no hay ganancia sin dolor", una verdad que acompaña las campañas de Inglaterra y Argentina en la Copa Mundial de la FIFA 2026. Para ambos equipos, alcanzar las semifinales fue un ejercicio de supervivencia física y, sobre todo, mental. Por eso, antes del histórico duelo de esta tarde en Atlanta, conviene repasar las cicatrices que acumularon ambas selecciones durante el camino en las rondas eliminatorias.
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Dos caminos cargados de tensiones y sufrimientos
Con prórrogas, triunfos ajustados y mucho desgaste acumulado, Argentina e Inglaterra afrontarán la semifinal tras recorrer trayectos similares.
En la Copa Mundial más grande de todos los tiempos, se equivocaron quienes pensaron que las potencias avanzarían sin dificultades ante los equipos considerados "inferiores".
Inglaterra tuvo que sufrir para superar a la RD del Congo en los dieciseisavos de final, a México en octavos y a Noruega en cuartos de final.
Argentina, por su parte, convirtió sus duelos ante Cabo Verde, Egipto y Suiza en auténticas pruebas de resistencia cardíaca para sus seguidores, con prórrogas y escenarios de máxima presión de por medio. Incluso surgió un meme argentino con una invitación a una fiesta que dice: "Estás invitado a mi cuarto ataque cardíaco" (la semifinal).
"Esta es una Copa Mundial llena de sorpresas, con muchos favoritos que quedan en el camino. Hay que sufrir hasta el final", resumió el mediocampista Rodrigo De Paul.
Lo curioso de esta coincidencia dramática es que los entrenadores de ambos equipos no están dispuestos a romantizar las dificultades. Después de los cuartos de final, tanto Thomas Tuchel como Lionel Scaloni fueron críticos con el rendimiento de sus respectivos equipos.
Scaloni fue sincero tras el triunfo ante Suiza: "Sufrimos. Sabíamos que iba a ser un partido difícil y no fuimos capaces de salir de ciertas situaciones. La suerte estuvo de nuestro lado. Hay que ser realistas, tenemos cosas para mejorar".
El mismo mensaje de alerta llegó desde el lado de Tuchel, quien espera que su equipo dé un salto de calidad si quiere volver a conquistar el mundo después de 60 años: "No quedé muy satisfecho con la actuación. Nuestro compromiso estuvo ahí, pero nos complicamos mucho la vida. Tuvimos suerte y mentalidad, pero tenemos un problema con la calidad de nuestro rendimiento. Necesitamos y vamos a jugar mejor".
La mirada de Harry Kane sobre esta situación es más optimista. "Si estamos en una semifinal de un Mundial y todavía tenemos margen para mejorar, podemos verlo como algo bueno", afirmó el goleador.
Por lo demás, ambas selecciones demostraron virtudes para sobrevivir al caos y responder a la presión con valentía. Al final, queda claro que el "corazón" también entró al campo de juego, representado por el canto de "Wonderwall" de los ingleses junto a sus hinchas después de cada victoria y por las lágrimas de Messi tras el triunfo ante Egipto en los octavos de final. Esa combinación es la que vuelve este duelo tan impredecible.
El corazón y la técnica pueden convivir, como demuestra el caso del resiliente Jude Bellingham. "Luchamos durante 90, 120 minutos o incluso más. Una cosa es tener calidad, y todo este plantel la tiene, pero ustedes no saben cuánta mentalidad y cuánto corazón se necesita tener en situaciones como estas. El juego tiene muchas facetas. El aspecto técnico importa, pero para mí lo más importante es lo psicológico y cómo afrontas la adversidad. Este equipo demostró una vez más que puede hacerlo", afirmó el decisivo dorsal número 10 de Inglaterra.
La capacidad de competir al límite también forma parte del ADN argentino, liderado por un Messi que, incluso después de haberlo ganado todo, se niega a conformarse. "Este plantel compite y nunca deja de insistir, de querer más. No es normal lo que hace este grupo: ser campeón del mundo, ganar dos veces la Copa América y volver a estar en una semifinal de un Mundial", afirmó el astro, que enfrentará a Inglaterra por primera vez en su carrera.
Con tantos giros inesperados y prórrogas en el camino, el desgaste físico de ambos equipos llegó al extremo, aunque el pase a la final podría definirse en la mente. Al fin y al cabo, como explicó el delantero argentino Flaco López: "Cuando las piernas no responden, miramos a la hinchada y el corazón late un poco más fuerte y nos da energía".