La instalación de un arquetipo de “cuerpo ideal” a través de campañas publicitarias o discursos en medios y redes sociales, que luego adopta como propios un sector importante de la población, provoca sufrimientos psicológicos pero también físicos entre personas que poseen cuerpos “que no entran en la norma”. Las víctimas sufren porque muchas veces se someten a dietas que afectan su salud y porque la mirada prejuiciosa del otro lesiona severamente su autoestima.
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Dietas forzadas por la mirada del otro
Una encuesta, elaborada por la organización “Mujeres que no fueron tapa”, señala que el 97,2 por ciento de las mujeres hicieron dieta alguna vez. Un 17,1 por ciento de las 8.100 participantes del estudio respondió que “toda su vida” se pasó haciendo dieta. La mirada y la opinión ajenas se erigen como la causa principal de esta compulsión a hacer dieta para bajar de peso: un 88,7 por ciento admitió que alguien les dijo alguna vez que tenían que adelgazar. Lo más grave es que esa “recomendación”, convertida en exigencia social, se les hizo en edades tempranas. El 66,9 por ciento dijo que entre los 5 y los 17 años, el 19,2 después de los 17 años y un 2 por ciento antes de los cinco años. Se recordará la polémica desatada por la publicación de una foto de la beba de siete meses de Isabel Macedo, que recibió comentarios muy desagradables de usuarios de redes sociales, quienes le recomendaron a la actriz que haga adelgazar a su pequeña.
No es solo un problema la exagerada tendencia a esforzarse para seguir una dieta, sino además que la gran mayoría de estos arrestos está destinado al fracaso. Siempre según los resultados de la investigación, apenas el 16,3 por ciento de las mujeres que iniciaron una dieta lograron una baja sostenida de su peso. Y, al margen de los resultados que se miden en la balanza, un 67,3 de las mujeres que participaron del sondeo señaló que sintieron un empeoramiento de la salud mental.
Lala Pasquinelli, fundadora de “Mujeres que no fueron tapa”, que llevó adelante la encuesta, señala que “la cultura de las dietas se promociona desde los medios, desde todas las industrias de la belleza, ahora el mundo fitness, donde cualquiera aparece recomendándote qué comer y cuándo para tener un cuerpo que no tenés ni tendrás y todo contado como el camino al éxito y a la felicidad. Pero las que hemos hecho dieta sabemos que hay una trampa ahí”.
Es necesario establecer una distinción entre las dietas para adelgazar en el intento de acercarse al ideal de cuerpo señalado por el mandato social, y la voluntad de asumir una dieta cuya guía es la comida saludable, que incluso puede conducir a una baja de peso. El objetivo, en este caso, no es la adaptación a criterios estéticos subjetivos, sino apuntar a mejorar la salud y la calidad de vida.
Cuestionar la visión estereotipada de “cuerpos ideales” es el primer paso para erradicar lo que se denomina un “estigma de peso” impuesto por los criterios estéticos hegemónicos y que incide negativamente en la salud física y mental de muchas mujeres.