Finalizó el procedimiento policial y sanitario en torno a la mujer de 30 años que había sido interceptada en el Puesto Caminero El Portezuelo, en Valle Viejo. En las últimas horas, tras recibir el alta médica en el Hospital San Juan Bautista, la Justicia Federal dispuso su traslado inmediato y quedó alojada en la Comisaría de la Mujer de la Capital. El operativo, que comenzó el lunes por la noche durante un control de rutina de la División Canes Antinarcóticos en un colectivo de larga distancia sobre la Ruta Nacional N° 38, culminó con el secuestro total de 108 envoltorios que contenían un peso global de 1,275 kilogramos de cocaína.
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Detenida tras traficar más de 100 cápsulas de cocaína
En un primer momento, había evacuado 11 cápsulas. Internada bajo custodia policial, despidió 19 más.
A los 910 gramos hallados inicialmente en el interior de su mochila (distribuidos en 78 cápsulas) y a los 130 gramos (11 cápsulas) que había logrado evacuar en la primera asistencia médica, se sumó la evacuación de más cápsulas mientras continuaba internada bajo monitoreo médico.
Según informaron fuentes policiales, el miércoles la mujer –oriunda de Bolivia- terminó de expulsar las sustancias remanentes que tenía en su estómago. Se trató de 19 envoltorios más, con un peso aproximado de 235 gramos de cocaína.
Al confirmarse que ya no corría riesgo de salud y que se había completado el proceso de evacuación, el personal médico le otorgó el alta. Inmediatamente, la Policía procedió a su traslado a la dependencia policial femenina de la Capital, donde permanece detenida a disposición de las autoridades judiciales federales que intervienen en la causa. En este caso, interviene la Justicia Federal catamarqueña.
“Mulas” vulnerables
Este tipo de operativos policiales vuelve a poner sobre la mesa la discusión judicial y social sobre las personas utilizadas para el transporte de estupefacientes, popularmente denominadas "mulas". Desde una perspectiva de género e interseccional, este término —de origen peyorativo por equiparar a un ser humano con un animal de carga— esconde complejas realidades de exclusión y violencia estructural.
En la dinámica del narcotráfico, las corporaciones criminales no exponen a sus líderes ni a sus principales activos logísticos. En su lugar, reclutan a personas en situaciones de extrema vulnerabilidad para que actúen como el eslabón más débil, expuesto y "fungible" (intercambiable) de la cadena. Quienes recurren a la ingesta de cápsulas no solo arriesgan su libertad, sino directamente sus vidas ante la posibilidad de que un envoltorio se rompa dentro de su organismo.
Es allí donde entra en juego la interseccionalidad: el cruce de múltiples factores de opresión como el género, la pobreza extrema, la falta de oportunidades en los lugares de origen y la condición de migrantes en situación de desprotección. Muchas de las mujeres criminalizadas bajo esta modalidad suelen ser madres solteras o jefas de hogar sobre quienes recae la presión económica de la subsistencia familiar, convirtiéndose en presas fáciles para redes de trata que operan mediante el engaño, la coacción o la desesperación económica.
Este cambio de mirada hacia el fenómeno tiene un antecedente doctrinario muy cercano en la región. Meses atrás, en un "fallo de autor" que sentó un fuerte precedente, el juez federal catamarqueño Guillermo Díaz Martínez —quien se encontraba subrogando en el Juzgado Federal N° 1 de Tucumán— dictó una resolución trascendental al sobreseer a tres mujeres que habían sido detenidas bajo esta misma modalidad.
En aquella oportunidad, el magistrado —en sintonía con criterios fijados por el Ministerio Público Fiscal— entendió que las acusadas no debían ser tratadas como criminales, sino como víctimas de trata de personas con fines de explotación. El fallo del juez catamarqueño corrió el foco del castigo penal tradicional al reconocer que la extrema vulnerabilidad, la coacción y la falta de una alternativa real anulan por completo la autodeterminación de las mujeres, apuntando a que el esfuerzo judicial debe dirigirse hacia la desarticulación de las verdaderas cúpulas del narcotráfico.