jueves 11 de agosto de 2022

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Editorial

Desafíos del crecimiento

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19 de julio de 2022 - 01:10

Tal como se esperaba, Catamarca vive un boom turístico en estos días de vacaciones de invierno, potenciado por la vuelta a la presencialidad de la siempre convocante Fiesta Nacional e Internacional del Poncho. Sucedió algo similar en Semana Santa y ocurre en los fines de semana largos. Un informe del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación señala a nuestra provincia en el lote de las que mayor crecimiento turístico tuvieron en los últimos años, superando ya claramente los niveles de la prepandemia.

Catamarca, que cuenta con un potencial enorme por la belleza y variedad de sus paisajes y por la riqueza de su cultura y de su historia, se consolida como destino turístico del Noroeste argentino. No solo vienen más turistas sino que, además, se quedan más días, dejando de ser solo una alternativa de paso hacia los destinos tradicionalmente más fuertes de la región, como Salta o Jujuy.

El crecimiento, como siempre y en todos los aspectos de la vida, conlleva desafíos que deben afrontarse con responsabilidad para no frenar o abortar el proceso. En épocas de presencia masiva de visitantes se advierte una oferta insuficiente de los servicios vinculados al turismo, como el alojamiento o la gastronomía. Sucede en Capital pero también en varios destinos del interior provincial. En épocas de gran demanda, faltan camas para dormir y mesas para comer.

El sector privado, que es el que debe invertir para solucionar este déficit, argumenta con razón que hay un problema de rentabilidad. Los números no siempre cierran, o al menos no cierran para todos los emprendimientos, si la llegada es por oleadas, esporádicamente, en temporada alta de verano o invierno, en Semana Santa o algunos fines de semana largos. Es decir, 90 ó 100 días al año, y no de manera pareja, pues hay destinos que, por ejemplo, llenos en verano, dejan de recibir visitas el resto del año.

El desafío, en consecuencia, es lograr convertir a Catamarca en destino todo el año. Es decir, lo que se denomina “desestacionalizar” el turismo, objetivo que algunas provincias o localidades de otras jurisdicciones han logrado con el tiempo.

Algunas acciones orientadas a ese propósito ya se están realizando, pero focalizados sobre todo en el valle central, como es la realización de eventos culturales o deportivos en épocas de temporada baja. Pero además es necesario ampliar la programación de los servicios turísticos organizados; diversificar los servicios turísticos, procurando ofrecer aquellos que no dependen de un momento del año en particular, como el turismo de negocios o el gastronómico; generar ofertas que atraigan a sectores de la población específica, como por ejemplo los jubilados y pensionados, que además no tienen compromisos laborales que se interpongan con la recreación, etc.

Las opciones son muchas pero todas requieren de una planificación adecuada y de la interacción virtuosa entre el sector público y el estatal. La experiencia de los últimos años, que está dando sus frutos, alentará sin duda a explorar las nuevas alternativas.n

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