Al mismo tiempo que completará el trámite parlamentario de la Ley Bases, la Cámara de Diputados derogará un pretexto: Javier Milei ya no podrá esgrimir las estrategias obstructivas de la casta en el Congreso para excusarse de lo que tardan en llegar los resultados de su gestión.
El Presidente y sus usinas han postulado insistentemente la sanción de Ley Bases como pieza central para generar confianza en el destino de la administración libertaria. Aunque cada tanto Milei, en algunos de sus habituales arrebatos, proclamara que llevaría adelante su programa con o sin la norma, o con o sin el Congreso, que es lo mismo, los magros frutos que arrojaron sus primeros meses al frente de la Casa Rosada, el reclamo del FMI por una mayor consistencia política y, sobre todo, la reticencia de los inversores a poner un dólar en la rueda económica argentina mientras no se conforme un mínimo marco de previsibilidad, le hizo ver la conveniencia de moderar la omnipotencia.
Los últimos datos del INDEC revelaron que los argentinos tenían atesorados en el primer trimestre del año más 277 mil millones de dólares fuera del sistema financiero, sea en cajas de seguridad, “en el colchón” o en cuentas en el exterior. Esta fabulosa cifra supera en 6,1% a la que se había registrado en el primer trimestre del año pasado.
Por mucho que se sostengan los niveles de imagen de Milei, la conducta de los argentinos sigue siendo cautelosa. Como Elon Musk y el resto de las celebridades internacionales fascinadas con el mandatario: te quiero mucho, pero una cosa es el coya y otra las alforjas.
Mientras tanto, el PBI argentino cayó 5,1%, la actividad industrial se derrumbó un 21,1%, la desocupación trepó al 7,7 y la pobreza, sobre la que el INDEC recién informaría el mes que viene, hace estragos.
Según los libertarios, este dramático cuadro se debe a la malevolencia de la casta que le niega a Milei los instrumentos para revertirlos. Hasta ahora, una mayoría importante parece creerles. ¿Seguirá esta fe cuando ya tenga el instrumento de la Ley Bases?
Quizás obedezca a lo inminente de la derogación del pretexto que Milei haya abierto un frente de conflicto con el FMI, objetando la participación del director del Departamento del Hemisferio Occidental, el chileno Rodrigo Valdez, en las tratativas por sobre la Argentina y pidiendo su apartamiento. Conviene tener un enemigo a mano por si las cosas no “terminan de salir bien”.
Aparte de las herramientas que Milei reclama para estabilizar su accidentado mandato, el paquete fiscal que se votará con la Ley Bases contiene disposiciones que serían muy beneficiosas para las provincias, que fueron las que presionaron para que se lo incluyera en el combo.
En el polémico Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) se cifran expectativas por el impulso que podría darle a la minería, actividad cuyo desarrollo interesa particularmente a Catamarca.
Otro punto de importancia central para las economías provinciales es la restitución del Impuesto a las Ganancias, que se coparticipa. Diputados la aprobó en la primera ronda, pero el Senado la rechazó y ahora tiene pronóstico reservado.
Su aprobación representaría más de 1.700 billones de pesos extras para las arcas provinciales en concepto de coparticipación federal en este anémico 2024, de acuerdo con las proyecciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).
Para Catamarca, serían 47.485 millones de pesos extras. La posición de los legisladores catamarqueños, que en la primera vuelta tuvo mayoría de abstenciones, podría ser clave en la definición que empezará a tomar forma mañana. En términos políticos, la Provincia contaría con ingresos más robustos para responder a la demanda local, frente a un Gobierno nacional que, como se ha dicho, se quedará ya sin excusas.