jueves 2 de abril de 2026
Editorial

Decisión razonable pero riesgosa

La cifra es impactante: durante el año pasado fueron denunciadas en la provincia de Catamarca 264 desapariciones de personas. La mayoría de las personas reportadas como desaparecidas –un 64%- son mujeres. Son desapariciones que en algunos casos se resuelven en cuestión de horas y a veces en cuestión de días. Pero algunas se mantienen en el tiempo: desde 2015 permanecen desaparecidas tres personas; el caso más reciente es el de Karina Chazarreta, de quien no se tienen rastros desde hace casi cuatro meses.

Los datos fueron dados a conocer por la División Trata de Personas de la Policía provincial. El informe da cuenta de las causas predominantes de las desapariciones. Una de ellas es la violencia sexual intrafamiliar, que incluyen en muchos casos el abuso sexual. Los especialistas coinciden en que existe una tendencia cada vez más acentuada a no tolerar ese tipo de violencia. Por eso, muchas mujeres, que antes la soportaban en silencio, ahora deciden alejarse del ámbito en el que son maltratadas. La decisión es razonable, pero riesgosa, y se adopta porque no encuentra la protección institucional necesaria. Por eso debe exigírsele al Estado que contenga a la víctima.

Lo llamativo es que en muchas ocasiones son los propios victimarios los que radican la denuncia, procurando que el Estado los ayude a que la mujer vuelva a la casa. “Van, denuncian la situación de desaparición, porque tienen en el imaginario social que nosotros buscamos a la persona, la traemos a la casa como si fuera un objeto y no es así. Nosotros buscamos, determinamos el motivo, cuál es el factor expulsor y desde ahí trabajamos con diferentes instituciones. Si la persona es mayor de edad, nosotros no le vamos a informar al denunciante en dónde está”, señalan las representantes de la División de Trata de Personas.

Un riesgo que existe es que las personas –sobre todo mujeres, pero también niños y adolescentes varones- que tienen conflictos intrafamiliares y deciden alejarse del hogar terminen siendo captados por organizaciones de trata de personas. Esta realidad es más frecuentes en grandes ciudades que en provincias como la nuestra. De hecho, en la información sobre reportes de personas desaparecidas en Catamarca durante el año pasado solo se consignan dos casos como sospechosos de estar relacionados con casos de trata. Sin embargo, aunque la incidencia estadística sea mínima, se deben tomar los recaudos necesarios para evitar que la condición de vulnerabilidad de la persona que abandona una vivienda porque es víctima de alguna o varias formas de violencia sea un factor que empuje a esa persona a vincularse con redes de trata –sobre todo sexual o laboral-, de las cuales después es muy difícil salir.

La información contenida en el trabajo estadístico de la División de Trata de Personas es muy valiosa, pero exige un esfuerzo adicional de interpretación correcta de los datos por parte de las autoridades para que sea factible desplegar acciones que permitan que las instituciones y organismos del Estado realicen a las personas víctimas de violencia, razón por la que se alejan de sus casas, el acompañamiento imprescindible para protegerlas y restituirlas a su hogar libre de peligros. n

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