Los datos son preocupantes pero no sorpresivos, considerando lo que se puede observar por la experiencia cotidiana: el 71% de los chicos de cuarto año de escuelas secundarias de San Fernando del Valle de Catamarca consume alcohol, y más del 35% se emborrachó al menos una vez. La información proviene de una encuesta oficial realizada por el municipio capitalino a más de 2.000 alumnos.
Matías García Terán, director de Desarrollo Humano de la Municipalidad, cree que la cifra es “muy importante”, pero que no se puede decir que es mucho o poco “porque recién ahora tenemos el dato”. De todos modos, la información sí se puede comparar con otros estudios similares, como el último “Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación (ex Sedronar).
Según este informe, el 78,7% de las y los individuos tuvo su primera experiencia de consumo de alcohol entre los 12 y 15 años de edad. La edad donde se registra el mayor indicador de inicio de consumo son los 14 años (30,06%), seguido por los 15 (27,49%) y los 13 (15,24%). Como puede observarse, según ambos estudios, los adolescentes y el alcohol conviven, particularmente en los ámbitos de diversión. Y el hecho de que esté prohibida en todo horario la venta de alcohol a menores de 18 años no implica una baja en el consumo, porque siempre habrá, sobre todo si no hay controles estrictos, transgresiones a la norma, y adultos dispuestos a comprar para que consuman menores.
Más grave aún que el consumo de alcohol es el consumo de inhalantes y pegamentos. Según la encuesta, más del 10% de los chicos encuestados haberlo hecho al menos una vez en la vida, y 5,3% lo hicieron en los últimos 30 días”. Este tipo de consumos es altamente adictivo, y por cierto mucho más dañino que el alcohol, pues son productos químicos muy nocivos para el organismo humano.
Otra conclusión que se puede extraer del estudio realizado por la Municipalidad de San Fernando del Valle de Catamarca es que es el mal resultado obtenido en lo que se denomina el “índice de bienestar general”, que mide cuán satisfactoria en la vida para el encuestado, en una puntuación que va del cero al cien, donde cero es el peor bienestar. El índice promedio fue del 59,8%, que es muy bajo respecto de estudios similares realizados en otras ciudades.
La encuesta forma parte de un programa de origen islandés que se aplica desde este año en Catamarca bajo la denominación de “Motivados por la Vida”. El método tuvo mucho éxito en Islandia, y logró bajar notablemente el consumo de alcohol y droga en adolescentes.
Ahora resulta imprescindible un análisis profundo de la información obtenida para realizar un diagnóstico acertado de la realidad, proceso en el que, es muy importante destacarlo, participan las escuelas, los padres de los chicos, las autoridades locales y otros actores representativos de la comunidad, a los fines de identificar los principales factores de riesgo y los modos de combatirlos o evitarlos. Porque si el problema es de índole social, la forma es de resolver es ampliando la participación comunitaria.