viernes 3 de febrero de 2023

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Sentencia por unanimidad

Culpable: abusador de una niña fue condenado a 12 años de prisión efectiva

El Ministerio Público Fiscal había pedido 15 años y que se investigue por falso testimonio a una testigo.

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Por unanimidad, los jueces de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación hallaron culpable al hombre acusado por el delito de “abuso sexual con acceso carnal”. En consecuencia, fue condenado a la pena de 12 años de prisión.

En julio del año pasado, la madre de una adolescente denunció el ultraje que su hija había sufrido tiempo atrás. A los 11 años, el acusado abusó de ella y la amenazó para que la niña no dijera nada sobre el ultraje. Durante dos años, la chica guardó el secreto. Al inicio de su adolescencia y luego de recibir clases de Educación Sexual Integral (ESI), desbordada por el secreto que guardaba, pudo romper el silencio y contar. Su mamá le creyó y realizó la denuncia. Desde entonces, el imputado se encuentra privado de la libertad y a poco más de un año fue condenado.

El Tribunal estuvo integrado por los jueces Silvio Martoccia, Miguel Lozano Gilyam y Mauricio Navarro Foressi. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Augusto Barros, quien estuvo acompañado por la asesora de Menores Carolina Acuña Barrionuevo y el abogado de la querella Cristian Lagoria. El acusado fue asistido por los abogados del foro local, Oscar Romero y Gabriel Toloza.

Dada la acusación y a fin de resguardar la identidad de la chica, el debate se desarrolló a puertas cerradas. Fuentes consultadas por El Ancasti indicaron que el fiscal Barros mantuvo la acusación y solicitó una pena de 15 años de prisión –el máximo previsto para este tipo de delito-. A la vez, pidió que se investigue a una de las testigos por el presunto delito de “falso testimonio”. Tanto la asesora Acuña Barrionuevo como el abogado de la querella adhirieron. Al mismo tiempo, la asesora de Menores pidió que los magistrados tuvieran perspectiva en niñez con relación a la presunción de validez de los dichos de la chica. En tanto que la querella, tras un prolijo análisis de la prueba obtenida, puso énfasis en la credibilidad del testimonio de la niña. A su turno, la defensa planteó irregularidades en la investigación. En consecuencia, peticionó la absolución.

Expediente

El abuso sucedió a finales de 2018, en un pueblo del interior catamarqueño. La niña, por entonces de 11 años, realizó un favor a su madre. La mujer pidió a la hija que se dirija a la casa de un cliente, quien debía saldarle una deuda, por una comida que había comprado días antes.

La nena obedeció y llegó a la casa del hombre. El acusado aprovechó que estaba solo en su casa. De manera violenta, ingresó a la niña a la casa. Luego, la ultrajó. Además, la amenazó con lastimar a su familia si contaba algo.

Durante dos años, guardó el secreto de aquel ultraje. En 2021, al inicio de su adolescencia, en su escuela comenzó a recibir clases de Educación Sexual Integral (ESI). En ese momento, pudo dimensionar por lo que había atravesado. Desbordada, pudo contar lo que había sufrido. De inmediato su madre, quien creyó en sus palabras, realizó la denuncia penal pertinente. A poco más de un año de la denuncia, se llevó a cabo el debate, con un veredicto condenatorio.

La escucha adecuada, en un espacio de confianza

Las niñas, niños y adolescentes víctimas de violencia sexual no solo deben romper el silencio impuesto por su agresor, sino también encontrar un adulto que crea en sus palabras (o sepa identificar las señales de alerta) y los proteja. Lamentablemente, en muchas ocasiones eso no sucede. “La negación es lo más frecuente. Es tan brutal que la primera reacción es pensar que no puede estar pasando”, afirmó Paula Wachter, directora de Red por la Infancia.

La escucha adecuada es fundamental. Romper el silencio y contar es un proceso que lleva tiempo. Cuando los chicos y chicas que sufrieron un ultraje pueden poner en palabras lo sufrido, las personas adultas deben estar atentos a escuchar. Generar un espacio de confianza y contención es un buen comienzo, indicaron especialistas en la temática. También aconsejan que se trate de habilitar el diálogo con un acercamiento tranquilo, en un ámbito de privacidad, sin exponerlos. "Tenemos que preparar el ambiente para que, si el niño quiere abrirse, pueda hacerlo. Que nos cuente lo que le esta pasando no equivale a que le hagamos todas las preguntas que queramos", aclararon.

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