domingo 14 de agosto de 2022

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Carta al director

Cristina en modo Atila

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19 de julio de 2022 - 00:45

Atila, también conocido como "el azote de Dios", fue el último y más poderoso caudillo de los hunos, una tribu probablemente procedente de Asia, que llegó a socavar al mismísimo imperio romano. Famoso por su crueldad, también se le atribuye la célebre frase "por donde pasa mi caballo no vuelve a crecer la hierba".

El último "acting" de Cristina en Ensenada terminó por asestar el golpe de knockout a un Alberto que a esta altura se parece más a un presidente de algún sistema parlamentarista europeo, es decir una figura simbólica, pero sin ningún poder real. Ya a nadie le sorprende la impunidad que tiene la señora para destratar a propios y extraños. La vimos insultar a sus propios jueces y espetarles en la cara que a ella no la juzga nadie, sino la historia. En los círculos más altos del peronismo, todos coinciden en que nadie se la banca, pero que todos le temen y vaya si tienen razones para hacerlo. Seguramente deben tener fresco cuando los mandó a "suturarse sus partes íntimas”.

Durante sus 8 años de presidenta se dedicó a escrachar, y por cadena nacional, a líderes de la oposición, empresarios, periodistas y hasta al abuelo amarrete que le regaló 100 dólares a su nieto. La vimos también bailar en Plaza de Mayo mientras el país se prendía fuego por la huelga policial y los 18 muertos que el kirchnerismo decidió patear bajo la alfombra. Sus cartas y tweets tienen la misma virulencia que sus discursos públicos, cargados de sorna, soberbia y altanería. En este nuevo rol de opositora de su propio gobierno, ahora se dedica a dar cátedra de economía, historia, política (una mezcla de sandeces con muy sutiles tergiversaciones estadísticas e históricas).

El acto de Ensenada, que derivó en la salida de Guzmán y una crisis política fenomenal, muestra toda la perversión y capacidad de daño que esta mujer tiene. Apenas comenzado su alegato largó el primer dardo contra Alberto al compararlo con Perón que, según ella, sí agarró la lapicera, aunque no mencionó que el General llegó al gobierno agarrando también el fúsil. Sin embargo, la interna del "Frente de Nadie", la llevó a chicanas todavía más despiadadas sobre los chats privados del presidente, el típico carpetazo que ahora comienza a salir a la luz, para terminar con una colosal referencia a "garganta poderosa" para hacer del presidente el hazmerreír de toda su audiencia de fieles aplaudidores, algunos de los cuales forman parte del actual gabinete.

Sin lugar a dudas estamos ante el peor presidente de la historia, por incapacidad de gestión y por incapacidad moral y ética como quedó demostrado con las fiestitas de Olivos. Ahora bien, llevar eso al grotesco de que una vicepresidenta se burle en público de su presidente me parece que roza ya lo bizarro y afecta la institucionalidad; no por la figura desdibujada de Alberto, sino por la envestidura de un Presidente de la Nación. Es innegable que a la señora le importa muy poco la realidad económica, política y social del país. Su mente no está en la coyuntura actual por más grave que sea, sino en 2023. Su objetivo es destruir su propio Frankenstein, aunque eso implique chocar de frente contra el iceberg.

El golpe institucional que acaba de dar Cristina no solo dejó bien en claro quién tiene la lapicera, sino también cuáles son sus planes. Si alguien creía que la señora se iba a quedar de brazos cruzados justo cuando comienzan a reactivarse sus causas y la reforma judicial parece improbable con este congreso, es no conocer a Cristina. De su diatriba se desprende que una vez que Alberto termine de incinerarse, reaparecerá ella con la causa "nacional y popular" y sus dos comodines para volver al sillón de Rivadavia: "salario básico universal" para 7 millones de personas y "moratoria previsional" para otros millones de nuevos jubilados sin aportes. ¿De dónde saldrá el dinero para esta fiesta del gasto público? A Cristina eso le importa muy poco. Hay que ganar las elecciones, evitar la cárcel y después del 2023 mezclar y dar de nuevo. El sueño de todes, Cristina Eterna.

Prof. Adrián Brizuela

DNI 22.935.403

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