Cristian Rojo pasa sus días tras las rejas en el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) de Miraflores, en el departamento Capayán. El dueño de la firma Callvu Servicios Financieros y Bursátiles, investigado por las presuntas estafas que cometió con su empresa, está ansioso en la cárcel. También tiene expectativas de que se realice el juicio para “hablar” y que se sepa “la verdad”. Así describió la situación de Rojo su abogado defensor, Rolando Crook, en una entrevista con El Ancasti.
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"Cristian Rojo quiere el juicio y que se sepa toda la verdad"
Al letrado le consultaron sobre el estado de Rojo en el Penal y respondió que “nadie está bien el Penal. En un Penal nadie está bien. Está ansioso y con la expectativa de que se haga el juicio. Quiere el juicio. Además, quiere que le pregunten lo que quieran. Yo como abogado defensor también quiero el juicio. Y que se sepa absolutamente la verdad”.
Crook señaló que en esta causa “hay gente que invirtió dinero y que denunció. Y hay gente que invirtió dinero y que no denunció. Hay gente que ha ganado mucha plata con esto y hay gente que ha perdido mucha plata”.
Según relató Crook, durante la investigación, Rojo dejó en claro que Callvu es una empresa unipersonal. Por lo tanto, no tenía secretario, gerente ni subgerente. “Cristian Rojo es el único responsable, el único dueño y él asumió la responsabilidad por lo que hizo. Incluso, se declaró deudor. Asumió que les debe (a las personas que invirtieron dinero en Callvu). Hemos hecho un intento de pagar varias veces”, siguió.
Familia
El abogado Crook también defiende a Ana María Oliva, madre de Rojo y a Ramón Cordero, pareja de Oliva, imputados en la causa que lleva adelante la Justicia Federal. De acuerdo a lo que comentó el letrado, ni Oliva ni Cordero tuvieron alguna participación en las supuestas estafas. En este sentido, consideró que hubo querellantes que intentaron involucrarlos con argumentos “traídos de los cabellos”.
“Empiezan a tratar de involucrar a la mamá (por Oliva) y al marido de la mamá (por Cordero), pero (fue) muy traído de los cabellos porque la señora ni siquiera conoce la empresa. No fue nunca. No tiene idea. Se hicieron pericias, tres allanamientos y nunca encontraron nada. Ni Cordero ni la señora no tienen nada”, aseguró.
Crook negó que Cordero haya recibido autos como parte de pago por parte de inversores, como lo había relatado un testigo. Luego, resaltó que si Rojo recibió vehículos en vez de dinero por parte de algunos inversores “eso no lo sabe la mamá ni Cordero”. “Entiendo que la gente, de buena fe, piensa ‘la mamá le está tapando algo’. No lo está tapando. Ella no tenía la más remota idea de las operaciones que hacía Cristian”, cerró.
En la causa, Rojo está imputado por los delitos de “intermediación financiera no autorizada, estafa, lavado de activos y asociación ilícita”. Oliva, por “intermediación financiera no autorizada, estafa y lavado de activos en calidad de partícipe necesario, con asociación ilícita en concurso real en calidad de coautora”. Cordero, por su parte, está acusado de “intermediación financiera no autorizada, estafa y lavado de activos en calidad de partícipe secundario, con asociación ilícita en concurso real en calidad de coautor”.
En marzo, Oliva y Cordero prestaron declaración en la indagatoria ante el juez Federal, Miguel Ángel Contreras. Ambos negaron haber participado en los hechos que está investigando la Justicia Federal y cumplir con los roles que le atribuyó un testigo.
El testigo señaló que Rojo era la persona que se dedicaba a captar los fondos de los inversores y clientes de Callvu. Oliva, por su parte, cumplía la función de recibir el dinero de los inversores en su casa, guardarlo y administrarlo. En tanto que, Cordero, se encargaba de recibir autos en concepto de inversión o como parte de la inversión y luego los ponía a la venta para obtener dinero, todo esto de acuerdo al testimonio del testigo.
En su declaración, Oliva señaló que nunca supo “en qué consistían los negocios de mi hijo (por Cristian) y, en un par de ocasiones, le preguntaba sobre todo al final y él siempre me decía que me quede tranquila que está todo bien”. El hombre aseguró que es “mentira” que recibió autos. “Yo nunca jamás entregué autos que tenga que ver con la actividad de Cristian. Tampoco sé si Cristian recibía autos”, le manifestó al juez.
