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Editorial

Crece el empleo, pero no tanto los salarios

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11 de febrero de 2022 - 00:15

Un dato que corrobora el proceso de reactivación de la economía iniciado en 2021 luego de tres años consecutivos de recesión es el de la creación de empleo, tanto registrado como informal. La mala noticia es que son, en la mayoría de los casos, empleos de mala calidad o con sueldos por debajo de la línea de pobreza.

Se advierte, en consecuencia, que la naturaleza de la crisis actual es diferente a la de otros momentos históricos. En la crisis del 2001-2002, el principal problema para el trabajador era la falta de fuentes laborales. De hecho, los índices de desocupación alcanzaban entonces cifras superiores al 20%, mientras que en la actualidad es apenas superior al 8%. Durante la pandemia, el desempleo subió, como efecto de la restricción de circulación que rigió durante casi todo el 2020 y que obligó al cierre de muchas empresas, la mayoría de ellas vinculadas al sector comercio, gastronomía y hotelería.

La flexibilización de todas las actividades y el impulso dado por el Estado a la economía a través de la inversión pública, sobre todo en materia de obras de infraestructura, lograron que durante 2021 la economía creciese alrededor del 10 por ciento y se creasen numerosos puestos de trabajos. Un estudio elaborado por el Centro de Economía Política (Cepa) señala que hasta noviembre pasado, de los 185.000 puestos de trabajo perdidos en el sector privado con el comienzo del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (Aspo), ya se habían recuperado 167.000. Es probable que en la actualidad la Argentina se encuentre en el mismo nivel de la prepandemia. De hecho, la actividad industrial cerró 2021 con un incremento acumulado del 15,8 por ciento, mientras que la construcción en el mismo periodo tuvo un alza del 30,8 por ciento, sectores ambos que son generadores de mano de obra.

Sin embargo, muchos de los nuevos puestos de trabajo creados en el último año son informales, o formales pero con salarios por debajo de la línea de la pobreza. La excepción tal vez sean los generados en la industria, que son en blanco y por lo general con sueldos bastante por encima del promedio general.

El crecimiento y la creación de empleo son logros que se explican básicamente a partir del pésimo desempeño de los años 2018, 2019 y 2020. El desafío es consolidar ese crecimiento, pero sobre todo asegurar que los empleos que se creen sean de buena calidad, sobre todo en el sector privado productivo, y que los salarios puedan empezar a crecer por encima de los niveles de la inflación.

El incremento del poder adquisitivo de los trabajadores no solo implicará un factor de incremento del consumo, que a su vez potenciará el crecimiento de la economía en un círculo virtuoso, sino que además bajaría los niveles de pobreza e indigencia en un país que ve incrementar esos índices desde hace un lustro hasta niveles solo superados por los que se registraron durante la crisis de 2001-2002.

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