jueves 2 de abril de 2026
Cara y cruz

Costillas a cubierto

La lista de unidad que cerró la Juventud Radical preserva al radicalismo en general de exponer su grado de movilización en una interna y al sector que comanda el titular del partido, Alfredo Marchioli, de enfrentarse en soledad en las urnas a una coalición de sectores que lo habían aislado. Si se tienen en cuenta los antecedentes, el de los jóvenes es un acuerdo sensato, que deja a cubierto las costillas de todos en un momento crítico.

El rol de la UCR como eje articulador de la oposición quedó severamente comprometido por la derrota que Juntos por el Cambio sufrió el año pasado a manos de La Libertad Avanza. Si bien es cierto que la candidatura de Javier Milei fue el motivo principal del éxito de los libertarios catuchos, que fueron pegados en la boleta presidencial porque las elecciones locales se hicieron en simultáneo con las nacionales, no lo es menos que el traspié cambiemita fue precedido por enconadas disputas entre dirigentes del radicalismo que esperaban beneficiarse con la inercia de una ola nacional de su sector que nunca llegó a materializarse.

Las líneas radicales se movían bajo la idea de que el control de los resortes partidarios las posicionaría para la pelea por las candidaturas provinciales de Juntos por el Cambio. Es fácil hablar con el diario del lunes. Ha de convenirse que pocos vieron venir el fenómeno Milei y acaso el criterio adoptado por los boinablancas fuera el correcto en aquel momento, pero el caso es que las expectativas puestas en el potencial de los cargos partidarios obstaculizó los acuerdos y las diferencias terminaron dirimiéndose en las urnas con dos papelones de antología.

La Juventud Radical dirimió su conducción en septiembre de 2022 en elecciones en las que votaron apenas 1.800 afiliados, el 46% del padrón.

Al año siguiente, en abril de 2023, les tocó el turno a los mayores. Alfredo Marchioli le ganó la Presidencia del partido a Natalia Herrera, pero del dato más saliente de la contienda fue el bajísimo nivel de participación: 9.000 afiliados, el 25% del padrón, mucho peor que el litigio juvenil del año anterior y con elecciones generales en puerta.

El sector que perdió la interna partidaria, conformado por el senador nacional Flavio Fama y el diputado nacional Francisco Monti, ganó en agosto la primaria de Juntos por el Cambio bajo la precandidatura de Patricia Bullrich. Marchioli, el ganador, tuvo que conformarse con la precandidatura a intendente de la alianza que llevaba al “lilito” Rubén Manzi a la cabeza, enfilada con Horacio Rodríguez Larreta.

La lista de unidad de la JR evita tener que concurrir a las urnas en momentos mucho menos expectantes que aquellos. Llegado el caso, lo más probable era que el volumen de participantes cayera todavía más.

El más aliviado debe ser Marchioli, cuyo brazo juvenil había quedado afuera de las tratativas cerradas por el resto de las líneas. Tal aislamiento lo dejaba en la incómoda encrucijada de elegir entre arriesgarse a una derrota en las urnas o quedarse sin representación en la JR. Los “marchiolistas”, cuyo referente a nivel nacional es el senador porteño Martín Lousteau, consiguieron a último momento entrar con una secretaría del Comité Provincia y un delegado al Comité Nacional.

Todos adentro, con la satisfacción íntima, o el consuelo, de haberle prestado un gran servicio a la UCR. Adelante, radicales.

Continuará al frente de la JR Agostina Maza Ibáñez, exceleste que forma en la flamante línea GENERAR que capitanea el diputado provincial Tiago Puente.

Puente fue el primer radical catamarqueño en ponerse la peluca y proponer una alianza con los libertarios, antes incluso de que Milei diera el batacazo ganando las PASO. Sigue en la misma línea, pero los tiempos ahora son otros.

El año que viene, los libertarios no contarán para las elecciones con la tracción de la candidatura de Milei. Para los radicales es la oportunidad de tomarse la revancha por la humillación del año pasado y recuperar algo del terreno perdido.

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