lunes 24 de enero de 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
Crimen de Lucas González

Conversación complica a policías acusados de "encubrimiento"

Es la prueba con la que detuvieron a los comisarios Ozan y Damián Santana por pedido del fiscal.

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a El Ancasti. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
28 de diciembre de 2021 - 02:05

Una conversación entre dos comisarios de la Policía de la Ciudad es una pieza clave para la Justicia para probar la trama de encubrimiento del asesinato del joven Lucas González. La conversación es la prueba con la que detuvieron a los comisarios Rodolfo Ozan y el comisario inspector Damián Santana por pedido del fiscal de instrucción Leonel Gómez Barbella.

La charla se da luego de que Lucas fuese asesinado en Barracas, hecho por el cual están ya detenidos tres efectivos, y en medio de sospechas de encubrimiento: se intentó establecer la versión de que los chicos eran sospechosos y por eso los efectivos dispararon. Además, luego fue "plantada" un arma de utilería en el interior del auto en el que iban los adolescentes.

"Rodo" es Rodolfo Ozan y su interlocutor es Fabián Du Santos, otro de los detenidos con anterioridad por la trama de encubrimiento. La prueba es una conversación que se encontró en el teléfono del segundo, pues contenía su equipo una aplicación que grababa cada llamada recibida y que se activaba automáticamente cada vez que la recibía.

“Que vaya y busquen lo tenga que buscar para justificar esto… que mande gente de Brigada al recorrido a ver si realmente descartaron… y los detenidos, los que están vivos, refieren que son jugadores de fútbol. Son cuatro pendejitos jugadores, aparentemente. Igual eso no indica nada… porque a ver, yo conozco jugadores de fútbol que están haciendo cagadas… ¿viste? ¿Me entendés? Como Palaci. ¿Te acordás? El tiro está de atrás hacia delante, negro, y le voló el frasco. Yo aunque no soy perito técnico balístico, el tiro está de atrás, negro...”, expresó Ozan. Por su parte, Du Santos preguntó por dónde entró el disparo y si le pegó al conductor. Ozan responde “y le pegó al acompañante de adelante”. “Yo ahora le llamo, lo llamo a Santana ehh… por qué no lo llamás al Perro y le decís que venga a para emprolijar esta cagada, si quiere…”, agregó Ozan.

En cuanto a la causa, ya son 16 los efectivos de seguridad que están presos, algunos por "encubrimiento agravado, privación ilegal de la libertad agravada y falsedad ideológica" en función de que habrían “alterado” rastros y pruebas en el lugar del hecho. Juan José Nieva, Fabián López y Gabriel Issasi, en tanto, son los policías de la Ciudad de Buenos Aires que fueron procesados con prisión preventiva por el "homicidio calificado" de Lucas, luego de que el juez Del Viso, a pedido del fiscal Gómez Barbella, considerara que procedieron de forma "arbitraria, irracional e ilegal" y que luego "urdieron una trama para tergiversar los hechos".

El crimen sucedió cerca de las 9.30 del 17 de noviembre, cuando Lucas y sus amigos salieron de entrenar del club Barracas Central a bordo del Volkswagen Suran del padre de uno de ellos y se detuvieron en un kiosco situado en Iriarte y Luna, para comprar un jugo. Tras ello, fueron interceptados por un auto Nissan Tiida de la Brigada de Investigaciones sin patente ni signos de ser policial, del que bajaron tres efectivos armados y sin identificar.

De acuerdo con las pruebas recabadas, los adolescentes creyeron que eran ladrones que iban a robarles, por lo que huyeron del lugar, momento en que los policías les dispararon desde distintos ángulos. Al menos cinco tiros dieron en el auto y uno de ellos impacto en la cabeza de Lucas, quien tras ser atendido de urgencia en un hospital porteño fue trasladado y murió horas después en el hospital "El Cruce" de Florencio Varela. En la autopsia se determinó que el mismo joven presentaba una herida de surco de proyectil en un pómulo, también disparado por la policía.

Cachi, como lo apodaban, hijo de Héctor y Cinthia, era el mayor de tres hermanos y tenía el sueño de muchos chicos de la Argentina: ser futbolista. Comenzó jugando en Racing a los seis años, luego pasó por Defensa y Justicia, club del barrio donde vivía, y últimamente vestía la 10 en la Sexta División de Barracas Central, aunque algunos amigos contaron que tenía pensado regresar al Halcón.

Temas
Seguí leyendo

Te Puede Interesar