Uno de los desafíos de la universidad es abrirse a la comunidad e interactuar con ella para producir nuevos saberes. Salir de los claustros y relacionarse con los más diversos actores sociales. No para transmitir conocimiento académico, sino para generar nuevos conocimientos. No es un objetivo que se cumpla acabadamente, pero de a poco va instalándose como una necesidad para buscar respuestas a los problemas de la comunidad con una mirada estratégica y a partir de una práctica dialógica.
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Construyendo puentes y nuevos saberes
En la Universidad Nacional de Catamarca debe destacarse una experiencia virtuosa como la del Congreso de Pueblos y Ciudades del Interior, que este año tendrá su novena edición. El evento, que se realizará en el mes de noviembre en la localidad de Los Altos, departamento Santa Rosa, tiene como propósito lograr un ámbito en el que confluyen muchas voces de la comunidad, en el que se construyan puentes entre lo académico y lo no académico, entre el saber institucionalizado y el saber popular, entre la oralidad y la escritura. Este fin de semana se realizarán las terceras jornadas preparatorias en Saujil, Pomán. Anteriormente se efectuaron otras dos en la ciudad de Belén y la localidad de La Puerta, Ambato.
Los sucesivos Congresos de Pueblos y Ciudades del Interior han funcionado como hitos en la historia de la UNCA y de la Facultad de Humanidades en particular, que es la unidad académica que organiza el evento junto con actores políticos y sociales, desde su primera edición, realizada en 1993. Desde entonces, se ha constituido en un mecanismo capaz de entrelazar los saberes de las comunidades que habitan el vasto territorio del interior provincial con la reflexión académica. Durante tres décadas logró disparar un proceso de recuperación y puesta en valor de la memoria de los pueblos, con instancias de reflexión sobre los procesos de reconfiguración social y territorial en Catamarca.
Mentores originales de la iniciativa fueron varios docentes y estudiantes, pero en particular dos profesores que han dejado huella indeleble en la universidad catamarqueña: María Mercedes Díaz y Gerardo Pérez Fuentes. De hecho, la edición de este año del Congreso –el primero luego de la pandemia- es un homenaje a sus precursores. La actual decana de Humanidades, Lilia Exeni, al momento de anunciar la realización del evento, reflexionó que ellos “fueron los verdaderos pensadores y hacedores de esta importante propuesta de extensión universitaria. Ellos pensaron, como pensamos nosotros, que la extensión universitaria es un pilar fundamental, un principio sustantivo de la universidad, que nos nuclea a todos a través de su paradigma reformista”.
Mantener el espíritu de aquellas épocas fundacionales del Congreso de Pueblos y Ciudades del Interior, sumándole nuevas herramientas teóricas y metodológicas concebidas desde entonces en la praxis de la universidad en su interacción con los actores locales del territorio provincial, es el desafío de esta iniciativa de la Facultad de Humanidades y otros protagonistas políticos y sociales que debe celebrarse.