ver más
Narcotráfico en el servicio penitenciario provincial

Confirman condena a la banda del "Niño J" y a un guardiacárcel

La Cámara Federal de Casación Penal rechazó los recursos. Purgarán entre 7 y 3 años de prisión.

3 de octubre de 2026 - 00:39

Por Carlos Bulacio

La Cámara Federal de Casación Penal confirmó las condenas por narcotráfico en el Servicio Penitenciario Provincial (SPP), a los integrantes de la banda del "Niño J" y un guardiacárcel.

La causa se inició en 2021. Fue instruida por la Fiscalía Federal, la Policía de la Provincia y Gendarmería Nacional, y en 2025 se realizó el juicio oral y público en el Tribunal Oral Federal (TOF) de Catamarca.

Los acusados fueron imputados por dos hechos bien delimitados. Tras varias audiencias de debate, en fallo unánime el TOF condenó a Jacobo Eliseo Jiménez, alias “Niño J” (32), a 7 años de prisión.

Igual condena tuvieron su padre Mario Roque Jiménez, alias "Coqui" (62), Raúl Apud (49), Cristian Miqueas Barros (32), Kevin Emanuel Barros (28) y el guardiacárcel Lucas Brandán (34).

El taxista Ariel Magno Brandán alias "Pipi" (50) fue sentenciado a 3 años y 6 meses de prisión. Paralelamente, Dayana Giselle Sarmiento (32) recibió 3 años de prisión efectiva y los otros dos guardiacárceles procesados, José Alberto Molina (44) y Jorge Raúl Valdez (50), fueron absueltos por beneficio de la duda.

Apud, con la defensa del abogado Juan Pablo Morales; Lucas Brandán, defendido por Roberto Díaz y Sebastián Ibáñez; Ariel Brandán, con el patrocinio legal de Pedro Vélez; y "Coqui" Jiménez y Dayana Sarmiento, asesorados con defensor oficial, presentaron sus recursos de casación y el caso terminó en la Cámara Federal de Casación Penal de Comodoro Py.

Casi un año después y por mayoría, la Cámara rechazó los planteos de los hombres y parcialmente hizo lugar a la casación efectuada por la mujer.

Su defensa alegó que los jueces del TOF no tuvieron en cuenta su situación de vulnerabilidad cuando ocurrieron los hechos y al ser juzgada. Advirtió además que actuó bajo influencias o supuestas presiones de su pareja, Kevin Barros. Por estas circunstancias, pidió que la prisión no sea de cumplimiento efectivo y que su cumplimiento sea condicional.

Los jueces de Buenos Aires consideraron que si bien la sola invocación de un vínculo de pareja con uno de los condenados, no alcanza para pretender cambios en la ejecución de la pena, los integrantes del TOF no fundamentaron debidamente por qué la sentenciaron a prisión efectiva, sin considerar otras posibilidades.

Así, la Cámara confirmó los 3 años de condena, anuló la modalidad de cumplimiento y dispuso que el TOF emita un nuevo pronunciamiento.

Dos hechos

Los acusados fueron juzgados por dos hechos. En el primero, Apud y Lucas Brandán formaban parte de una organización que se dedicaba a la comercialización de drogas dentro del penal de Miraflores, a cargo del SPP.

Cada integrante de la banda cumplía un rol que previamente había sido establecido. El "modus operandi" consistía en la adquisición de estupefacientes y su preparación para el posterior traslado e ingreso al SPP.

Los encargados de realizar estas labores eran Apud y "Niño J". Éste último introducía la droga en el penal, con la colaboración fundamental del personal penitenciario, entre ellos Lucas Francisco Brandán. El penitenciario -que trabajaba como celador-, recibió sumas de dinero como compensación. Lo mismo hicieron otros guardicárceles que no pudieron ser identificados.

El objetivo era la comercialización de la droga entre los internos y en distintos pabellones. El segundo hecho fue detallado como la organización para transportar estupefacientes desde la provincia de Tucumán.

Para los jueces catamarqueños, quedó probado que Kevin Barros estaba en pleno proceso de organización de la banda para realizar los traslados, y que "Coqui" Jiménez era el encargado de conseguir las drogas y preparar los envoltorios para que sean ingeridos y trasladados por "mulas", o con otras modalidades.

Cristian Miqueas Barros y Dayana Sarmiento se encargaban de concretar los envíos. En una de esos viajes, a bordo de un taxi conducido por Magno Brandán, los tres fueron interceptados por la Policía, en Catamarca. Miqueas y Dayana llevaban cápsulas en sus intestinos y ese hallazgo fue clave para los investigadores.

Los táperes de "Niño J"

La investigación se inició cuando Apud, que acababa de recuperar la libertad tras purgar condena por narcotráfico-, reinició su negocio dentro del penal. "Niño J" cumplía sentencia, pero como accedió al beneficio de salidas transitorias, cuando ingresaba nuevamente al penal, introducía la droga llevándola dentro de su cuerpo, o en táperes que previamente habían sido acondicionados por Apud.

A veces ocultaban la droga dentro de papas cocinadas. En otras ocasiones, dentro de trozos de pan. En todos los casos, la complicidad de los vigilantes fue de vital importancia.

Condenas confirmadas

Casación confirmó las condenas emitidas en 17 de octubre de 2025 por el TOF. Apud fue sentenciado a 7 años de prisión por “comercialización de estupefacientes doblemente agravado por la participación de tres o más personas en forma organizada y haber sido cometido en el interior del lugar de detención”.

Lucas Brandán recibió 7 años de cárcel por “comercialización de estupefacientes triplemente agravado por la participación de tres o más personas en forma organizada, por haber sido cometido por un funcionario público encargado de la guarda de presos y, por haber sido cometido en el interior de un lugar de detención”.

Niño “J” fue condenado a 7 años de prisión por “transporte de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas en forma organizada, declarándolo reincidente”.

Ariel Magno Brandán, recibió 3 años de prisión efectiva como “partícipe secundario de transporte de estupefacientes agravado por la intervención de tres o más personas en forma organizada”. Dayana Sarmiento, 3 años de prisión como “partícipe secundaria de transporte de estupefacientes agravado por la participación de tres o más personas".

Más droga

Esta semana, 83 paquetes de marihuana y un teléfono celular fueron secuestrados durante una requisa en el pabellón 11 del SPP. Los elementos estaban ocultos en el cielorraso de una celda. Un interno dijo que le pertenecían.

Tras el procedimiento, se dio intervención a la Justicia Federal y se dispuso la participación de la Dirección Drogas Peligrosas para realizar una prueba de campo sobre la sustancia incautada, con el objetivo de determinar si se trata de estupefacientes.

Temas
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar