miércoles 21 de septiembre de 2022

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Pena de tres años de prisión

Condenaron a un cuidador por el suicidio de un paciente

Ocurrió en una granja para adictos. El empleado de seguridad no lo cuidó durante un castigo por encierro.

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10 de agosto de 2022 - 00:15

Un exempleado de seguridad de la institución terapéutica San Camilo del partido bonaerense de Pilar, fue condenado a tres años de prisión efectiva por el homicidio culposo de Saulo Rojas, el joven mendocino de 23 años que en 2013 se suicidó tras ser encerrado en una celda de castigo de esa comunidad.

Ángel "Pipi" Súñez es el exempleado de seguridad que fue condenado en el primer juicio por una muerte dudosa en una institución terapéutica, el que marcó un gran precedente histórico desde que se sancionó la Ley de Salud Mental.

El juez Facundo Ocampo, titular del Juzgado en lo Criminal y Correccional N°4 de San Isidro, indicó que Súñez deberá cumplir "tres años de prisión de efectivo cumplimiento y diez años de "inhabilitación para controlar personas internadas en instituciones públicas y privadas".

Por el momento, Súñez, que se había declarado culpable en la primera jornada del juicio, no será detenido hasta que la sentencia quede firme.

La condena coincide con lo pedido el jueves en la jornada de alegatos por la fiscal Paula Valeria Oyola y por el abogado de la familia de Rojas, Yamil Castro Bianchi.

"La sentencia es histórica, es la primera vez que se condena a alguien por una muerte dudosa en una institución de salud mental, en este caso por un homicidio culposo", aseguró el periodista Pablo Galfré a Página 12, autor del libro "La Comunidad: viaje al abismo de una granja de rehabilitación de adictos" y uno de los principales impulsores de la investigación que derivó en el juicio por Rojas.

El juez remitió el veredicto a la Subsecretaría de Salud Mental, Consumos problemáticos y Violencias de la Provincia y pidió que se investiguen otros casos ocurridos en San Camilo, que cerró en 2017 tras las denuncias de la Comisión Provincial por la Memoria (CPM) por torturas, privaciones ilegales de la libertad y abusos sexuales.

Saulo Rojas falleció el 14 de julio de 2013 luego de ahorcarse en "el engomado", como llamaban en San Camilo a la celda de castigo donde fue encerrado por Súñez en contra de su voluntad, algo que prohíbe la Ley de Salud Mental de 2010. La fiscal explicó en su alegato que se trata de una habitación "sin revoque, sin piso, sin muebles, sin electricidad" y precisó que el instructivo del lugar establecía que había que sacarle al paciente "los objetos que podían atentar contra su vida cuando la persona quedaba aislada".

"Súñez, en forma gravemente negligente, no le quitó un elemento de gran importancia, el cinturón, con el que Saulo Rojas se quitó la vida", dijo Oyola.

"El engomado era una pieza del terror y sabemos que el que tenía el dominio de las llaves era el imputado", sostuvo Castro Bianchi en su alegato y remarcó que "si Súñez hubiese adoptado la medida de seguridad hoy no estaríamos acá. Lo que aquí ocurrió no tiene que pasar más. El encierro no cura, el encierro mata". El juez coincidió con las dos partes en que el escenario no responde a una simple omisión que devino en la muerte: "Aquí operaron graves violaciones a los derechos humanos que, con su accionar, Súñez era uno de los protagonistas que lo llevaba adelante". Por su parte, Ocampo agregó que Súñez era "el que pegaba y se ponía más agresivo". Además, el paciente era insulinodependiente y ese día le habían quitado su dosis de insulina.

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