Condenado por ultrajes busca revocar el fallo en la Corte
En el Juzgado Correccional de 3ª Nominación se lo condenó a tres años y dos meses de prisión.
A puertas adentro. Abuso sexual en la infancia (ASI) intrafamiliar.
Un hombre declarado culpable en tres hechos de “abuso sexual simple” y condenado a tres años y dos meses de prisión efectiva presentó un recurso de casación, en la Corte de Justicia. Ayer, se llevó a cabo la audiencia de expresión de agravios. Los ministros Fernanda Rosales Andreotti, Hernán Martel y Verónica Saldaño deberán resolver. El condenado mantiene la libertad hasta que la sentencia quede firme.
De acuerdo con información a la que pudo acceder El Ancasti, las víctimas eran dos adolescentes de su entorno familiar. Los ultrajes sucedieron entre 2016 y 2017. En los fundamentos de la condena, el juez Correccional de Tercera Nominación advirtió un patrón de violencia sexual intrafamiliar que permaneció oculto durante años por el miedo y la asimetría de poder dentro del núcleo familiar. El magistrado destacó que los abusos ocurrieron en un "contexto idéntico" que facilitó su comisión y silenció a las víctimas: ambas chicas eran vulnerables por su edad, su condición de mujeres y la relación estrecha que mantenían con su agresor, quien ocupaba un lugar de preeminencia en la familia.
El abogado defensor Pedro Justiniano Vélez efectuó el planteo ante la Sala Penal. A su turno, el Ministerio Público y la querella, representada por la abogada del foro local Giselle Saseta, se opusieron.
Expediente
Las denuncias se formalizaron en 2020, años después de los hechos, cuando una de las víctimas estalló emocionalmente durante una reunión familiar y le gritó "abusador" al acusado. Ese momento desencadenó las revelaciones de ambas jóvenes. Los hechos ocurrieron en una villa veraniega, en la vivienda familiar. El agresor aprovechaba momentos de aparente normalidad —siestas, horarios en que otros familiares estaban ocupados— para perpetrar los abusos.
"La denuncia la realizó a los 18 años. Expresó que no la hizo antes porque se sentía sola, no tenía con quién hablar y no contaba con el apoyo de su familia; solo recibió contención de una tía, quien la aconsejó y le dijo que había que hacer justicia", se indicó en el fallo con relación a una de las víctimas.
En dos de los episodios, el hombre utilizó el pretexto de "juegos" de cosquillas para generar confianza y desplegar conductas sorpresivas con evidente connotación sexual. "Lo lúdico funcionaba como vía para desplegar conductas sorpresivas con evidente connotación sexual, procurando que pasaran inadvertidas", se explicó. El fallo destacó que el condenado mantenía "una imagen de seriedad que lo colocaba como un sujeto respetable en el entorno familiar", mientras ejercía violencia pasiva mediante comentarios intimidatorios y amenazas veladas.