Omar Pastoriza llegó desde el Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán, a la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Primera Nominación. Oportunamente, había sido imputado por “abuso sexual con acceso carnal” y “abuso sexual con aprovechamiento de la inmadurez sexual de la víctima”. El Tribunal estuvo integrado por los jueces Fernando Esteban, Mauricio Navarro Foressi y Fabricio Gershani Quesada. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Alejandro Dalla Lasta Baroni. La defensa fue ejercida por el abogado del foro local Orlando del Señor Barrientos.
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Condenado por ultrajar a chicos en riesgo
Por tratarse de un delito de instancia privada, la audiencia se desarrolló a puertas cerradas. De acuerdo con la investigación, los ultrajes sucedieron entre 2018 y 2021. Las víctimas eran dos adolescentes de 13 y 15 años –hoy son adultos-.
El acusado decidió confesar y contar su versión de los hechos. Con relación al primer hecho, el acusado aseguró que no hubo amenazas ni tampoco ejerció violencia. Según Pastoriza, hubo consentimiento. El informe socioambiental indicó que las víctimas acudían al acusado para poder comprar sustancias estupefacientes. Es decir, eran chicos con un consumo problemático de drogas. La madre de una de las víctimas descubrió mensajes y decidió hacer la denuncia. Pastoriza les realizaba una invitación para comer y tomar algo. Luego, realizaba la oferta sexual.
En el debate no pudieron acreditarse las amenazas. A la vez, se advirtió que los chicos habían reconocido que en esos años tenían un consumo problemático de drogas. Cada vez que Pastoriza los invitaba, les indicaba que vayan a la noche “y que tengan cuidado”. Dada la confesión, el fiscal de Cámara cambió la calificación del primer hecho. En el marco de la investigación, se pudo determinar que hubo 20 encuentros.
Finalmente, pidió una pena de cuatro años por dos hechos de “abuso sexual con aprovechamiento de la inmadurez sexual de la víctima”. La defensa, si bien adhirió, solicitó la pena mínima.
Este delito contempla una escala penal de entre tres a 10 años de prisión, sin posibilidad de acceder a beneficios excarcelatorios. Es decir, debe cumplir la totalidad de la condena.
En alerta
El abuso sexual en la infancia (ASI) es un delito que suele consumarse en la intimidad de hogar. Por ello, especialistas en esta temática advierten que es importante que una persona adulta esté emocionalmente disponible para darles ayuda y que actúe para protegerlos. Según se detalló, solamente a un 20% de los niños y niñas que empiezan a hablar del tema o intentan develarlo, se les cree. Los chicos intentan buscar ayuda pero esto va a depender de si encuentran del otro lado cierta receptividad y un contexto de seguridad.
Desde el Centro de Asistencia y Prevención del Abuso Sexual en la Infancia y Adolescencia (CEPASI) se advirtió que el rol del adulto protector es fundamental, ya que de su actitud frente al niño o la niña dependerá que estos puedan contar lo que les pasa o callar para siempre. Mostrarse enojado, angustiado o usar frases como “¿por qué dejaste que te hiciera eso?”, “¿por qué no te fuiste o le dijiste que no?”, contribuyen al silencio. En cambio, otras como “fuiste muy valiente al contármelo”, “nada de lo que pasó es tu culpa”, “te vamos a ayudar para que esto no vuelva a pasar nunca más”, son respuestas que marcan la diferencia.
Línea abierta
La Línea 102 de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes funciona las 24 horas, los 365 días. En tanto que el Servicio Local de Capital de Promoción y Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes cuenta con la línea 3834 606915. A través de este servicio se pueden realizar consultas y asesoramiento sobre esta temática. n