Condena de 18 años de prisión para un abusador confeso
Un hombre de 59 años, acusado por varios delitos contra la integridad sexual, se responsabilizó de 11 hechos. Frente a la jueza de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Primera Nominación, Daniela Barrionuevo, confesó haber abusado sexualmente de cuatro hijas y de una sobrina. Los ultrajes se consumaron cuando las víctimas eran niñas. La magistrada lo declaró culpable por los delitos de “abuso sexual simple” y “abuso sexual con acceso carnal”, todas las imputaciones agravadas “por el vínculo y por haber causado grave daño a la salud mental de las víctimas”, en concurso real con el delito de “corrupción de menores” y lo condenó a la pena de 18 años de prisión. El expediente se remitió a la Oficina de Gestión de Audiencias (OGA) del Poder Judicial para la realización de un juicio por jurados. Sin embargo, como el acusado decidió confesar, se efectuó un juicio abreviado.
El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por la fiscal del caso, Valeria Reyes, y el fiscal de Cámara, Alejandro Dalla Lasta Baroni. La defensa fue ejercida por la defensora Penal Oficial de Segunda Nominación Florencia González Pinto. Dada la confesión del acusado, la Fiscalía mantuvo la acusación y solicitó una pena de 18 años. La defensa no se opuso. Finalizada la audiencia, el condenado fue trasladado al Servicio Penitenciario Provincial, en Capayán, donde purgará su condena. Fuentes judiciales informaron que la investigación se inició a partir de denuncias radicadas a fines de 2023. El imputado –cuya identidad se mantiene en reserva para resguardar a las víctimas- permaneció prófugo hasta mayo de 2024, cuando fue detenido. Los ultrajes ocurrieron en distintas localidades de Ancasti y Santa Rosa.
El abuso sexual en la infancia (ASI) es una de las formas de violencia más extrema que niños, niñas y adolescentes pueden sufrir. No obstante, el dato más importante que advierten los profesionales en esta temática es que en la gran mayoría de los casos se trata de abusos sexuales intrafamiliares: padre, abuelo, hermano, tío o primo son los principales sospechosos. El victimario realiza un abuso de poder.