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Cara y Cruz

Coletazos de la interna

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5 de enero de 2022 - 02:15

Como si la derrota electoral no fuera suficiente para su desasosiego, al exintendente Rafael Olveira lo acechan ahora pormenores de los expedientes penales abiertos a instancias de sus rivales, uno en campaña y otro en las postrimerías de su último mandato.

Facundo Barros Jorrat, titular de la Fiscalía de Delitos Especiales, convocó antes de iniciar la feria judicial al concejal reelecto Carlos “Kiki” Olveira y al exconcejal Néstor Montalván para que amplíen las denuncias realizadas por presuntas maniobras perpetradas por el exintendente en perjuicio del erario alteño.

Que los denunciantes se identifiquen con el radicalismo es un dato intrascendente. El caso Los Altos muestra cómo se difuminan las identidades partidarias cuando es necesario para ganar o retener el poder.

El clan Olveira se apoderó de la municipalidad de Los Altos jugando con la camiseta del FCS en 2001, cuando fue fundada por iniciativa del entonces gobernador Oscar Castillo. El primer intendente fue Ricardo Olveira, hermano de Rafael, que dejó su segundo mandato inconcluso en 2007 por razones de salud.

Rafael entró en 2009, se convirtió sin demasiados problemas al peronismo cuando los inquilinos de la Casa de Gobierno cambiaron en 2011 –como tantos- y consiguió las reelecciones de 2013 y 2017.

Raúl Barot, senador peronista del departamento Santa Rosa, le frustró el cuarto período en noviembre con una alternativa disidente del Gobierno, “Unidos por Santa Rosa”, que armó con dirigentes radicales como “Kiki” Olveira, reelecto concejal, que había fracasado en su intento de arrebatarle la intendencia al primo Rafael en 2017.

No hay astillas peores que las del mismo palo. Vaya a saberse los entuertos y rencores que se cocinaron en los veinte años del ciclo olveirista, sazonados además con ponzoñas intrafamiliares.

Tal vez Barot tenga intenciones de mermar la intensidad de la disputa. Más allá de la coyuntura electoral, es oficialista, y Olveira siempre mantuvo relaciones inmejorables con el Gobierno, que lo apoyó incluso después de que perdió las primarias. Sin embargo, el intendente también tiene que cumplir con sus aliados en el distrito, que no parecen demasiado dispuestos a aflojar.

Apenas asumió, Barot declaró al municipio en emergencia económica-financiera y encomendó a su gabinete gestionar auxilio en el Gobierno, que le transfirió 10 millones de pesos para pagar sueldos. Según los concejales, Olveira solo había dejado “6.000 pesos en las cuentas del municipio”.

Dos días antes de las elecciones de noviembre, su primo “Kiki” y el todavía concejal Montalbán lo denunciaron por una supuesta maniobra fraudulenta en el cobro de cheques que habrían sido denunciados como extraviados o anulados, en la que también habría participado el exsecretario de Hacienda de la comuna, Jorge Nieva.

Convocados por Barros Jorrat, ofrecieron testimonios de empleados municipales que habrían sido obligados a participar de las operaciones. Según habían advertido en noviembre, un empleado municipal (que luego denunció a Olveira por retención indebida de haberes) habría recibido órdenes del intendente Olveira y del secretario Nieva para cobrar por ventanilla "una cantidad no determinada de cheques del municipio emitidos a su nombre", para luego entregar el dinero. Los funcionarios luego denunciaban como extraviado el dinero y ante el Tribunal de Cuentas denunciaban los cheques como anulados.

Resuelto el litigio de las urnas, la interna alteña sigue en la Justicia.

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