La crónica policial indica que hace unos días se produjo un serio incidente entre remiseros de Capital y uno del departamento Valle Viejo en avenida Acosta Villafañe, a la altura de la rotonda de la Coca Cola. Según la información, tres trabajadores del volante capitalinos le cruzaron sus vehículos al chacarero y lo amenazaron con palos porque supuestamente había levantado a una pasajera en jurisdicción de San Fernando del Valle de Catamarca.
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Colegas y no enemigos
El incidente es preocupante pero podría haber tenido un final peor, con más violencia o incluso algún accidente de tránsito por la maniobra realizada para interceptar el auto. El vehículo cuya circulación fue interrumpida iba con una pasajera, que pasó momentos ciertamente muy difíciles en una disputa de la que es totalmente ajena.
La controversia se origina porque la normativa vigente prohíbe a remiseros y taxistas del departamento Valle Viejo que levanten pasajeros en jurisdicción capitalina. Y que remiseros y taxistas capitalinos levanten pasajeros en Valle Viejo u otros departamentos vecinos.
Si bien el conflicto está latente de manera permanente, suele estallar en épocas en las que hay mucha actividad, como cuando transcurre la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho. En estos días los controles establecidos por los propios trabajadores del volante se vuelven más estrictos. Así, por ejemplo, los chacareros no pueden tomar pasajeros en el Predio Ferial, pero los de San Fernando del Valle de Catamarca no pueden subir pasajeros en el aeropuerto.
Lo cierto es que precisamente en estos días, cuando la demanda se incrementa de manera notable, la oferta de coches de alquiler es insuficiente. Suelen observarse largas filas a la salida de la Fiesta del Poncho esperando un remís o un taxi que demora en aparecer. Lo mismo sucede a veces en el aeropuerto.
Para terminar con este tipo de enfrentamientos que involucran a pasajeros que nada tienen que ver con el problema, y al mismo tiempo para incrementar la oferta de ambos lados del río del Valle, no han faltado opiniones de los municipios involucrados respecto de la posibilidad de eliminar estas restricciones. Es decir, permitir que, no importa la jurisdicción donde esté radicado el taxis o remís, Capital, Valle Viejo e incluso Fray Mamerto Esquiú, puedan levantar pasajeros en cualquiera de los tres departamentos. No es ilógico el razonamiento, considerando que existe una continuidad urbana entre estos tres distritos. Y sería un factor de unidad entre colegas que a veces se convierten en enemigos.
Lo mejor es que la cuestión sea sometida a un debate del que participen autoridades municipales, concejales y representantes de taxistas y remiseros para analizar los pros y los contras de una eventual medida de esta naturaleza. Por lo pronto, tal vez una disposición atinada sería que, en épocas del Poncho, cuando faltan taxis y remises en el Predio y en el aeropuerto, la vigencia de la norma se suspenda o se flexibilice su aplicación.