miércoles 15 de mayo de 2024
En la Diócesis de Catamarca

Cinco curas y dos catequistas, sindicados como abusadores

Se suman dos catequistas imputados por ultrajes. Dos curas ya fueron condenados y otros dos fallecieron.

Cerca del banquillo“Lo alcanzó la justicia y la justicia no es venganza. Justicia es reparar el daño causado”, consideró el fiscal de Cámara Augusto Barros tras conocerse el veredicto condenatorio para el sacerdote Renato Rasgido el miércoles último. El cura fue condenado a 15 años de prisión –aunque mantiene la libertad hasta que el fallo quede firme- al ser hallado culpable en cuatro hechos de abuso sexual.

En la última década, la Diócesis de Catamarca registró a cinco sacerdotes y a dos catequistas sindicados por abuso sexual. El distrito religioso catamarqueño comprende los departamentos de Ambato, Ancasti, Andalgalá, Belén, Capayán, Capital, El Alto, Fray Mamerto Esquiú, Santa Rosa, La Paz, Paclín, Pomán, Tinogasta, Valle Viejo, Antofagasta de la Sierra y Santa María, que corresponden a la Diócesis de Cafayate.

El primer sacerdote denunciado fue Renato Rasgido –quien fue condenado el miércoles último-, en marzo de 2014 en Andalgalá. En 2015, Juan de Dios Gutiérrez fue denunciado en Belén y en 2021 fue declarado culpable y condenado a 12 años de prisión. El tercer religioso denunciado fue Moisés Pachado, también en Belén, a finales de 2018. Eduardo López Márquez fue denunciado a finales de 2021 por abusos contra un niño en 2002. Luego, en marzo de 2023 se sumó otra denuncia en su contra. El primer denunciante contó que por entonces también fue abusado por otro sacerdote, quien falleció antes de que realizara la denuncia penal correspondiente. Si bien los abusos fueron denunciados a partir de 2014, algunos ultrajes datan de años anteriores. Moisés Pachado fue denunciado a finales de 2018 en el marco del denominado “Efecto Thelma”, primero por una red social y luego penalmente, en la Fiscalía de Belén. Sin embargo, recién en octubre de 2019 fue formalmente imputado por los delitos de "abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el autor ministro de un culto religioso" y "abuso sexual simple agravado por ser el autor ministro de un culto" un hecho continuado. El ultraje habría ocurrido en 1997; por entonces la denunciante era una niña de nueve años y el religioso estaba radicado en la localidad de Hualfín, Belén. Hubo planteos y un fallo de la Corte de Justicia que resolvió que la causa no estaba prescripta. Sin embargo, no pudo ocupar el banquillo de los acusados. Falleció en junio de 2022 sin responder por la acusación en su contra.

Víctimas

Todos los ultrajes denunciados ocurrieron fuera de la Capital, en localidades alejadas. Las víctimas eran niños, niñas y adolescentes. Los sacerdotes eran personas allegadas a sus víctimas y contaban con la confianza y el respeto de las familias de aquéllas.

"Un día domingo después de misa él me pide que me quede a ayudarlo a acomodar todo en la sacristía, acepto y en eso viene por detrás y me besa, después me lleva a su dormitorio (…) me baja el pantalón y toca mis partes íntimas, le pedía que no lo haga mientras lloraba. Me dice que era un secreto y no lo podía decir a nadie. Salí corriendo, me subí el pantalón como pude”, había expresado una de las víctimas a través de esta popular red social.

“Son hombres con sotana y esa sotana les da cierto poder”, había expresado la madre de una adolescente que denunció un abuso sexual eclesiástico. Los informes psicológicos y psiquiátricos señalaron a Gutiérrez como “un manipulador que confundió a la chica en esta historia en que él es el papá y ella la hija”. En este sentido, se explicó que el cura “hacía un juego para superar los preceptos religiosos y prejuicios de él. A pesar de eso, él la manipuló y se aprovechó. La confundió a la chica porque es un hombre mucho mayor que ella. En ese momento tenía 28 años y ella, 16”. Los informes describieron a Gutiérrez como un “manipulador al punto de destruir la subjetividad del otro”.

Liliana Rodríguez, psicóloga de la Red de Sobrevivientes de Abusos Sexuales Eclesiásticos, explicó que las personas que llegan, tienen todo el trauma vivido por el abuso extremo de un poder. Se requiere de un espacio donde se construye la confianza y se pueda comenzar a hablar de aquello que han vivido. “No le ponen la palabra ‘abuso’ desde un comienzo. Las personas relatan sus malestares. Es un proceso que lleva tiempo para poder ponerle un nombre y reconocer que eso lo vivió uno. Cada quien tiene su tiempo. Le damos valor a eso y no al tremendo dolor intolerable psíquico y psicológico, la angustia y lo que padece una persona que vivió esto”, precisó.

Además, advirtió el peso del agravante “por ser ministro de culto religioso”. “Se conocen las palabras legales. El agravante, en este caso, es para una persona que tiene muchas más obligaciones y responsabilidad de cuidar que las personas comunes”. A la vez, sostuvo que "en muchos lugares, el sacerdote generalmente suele tener características carismáticas, va a todos los actos, es una persona muy conocida y va atrapando a la víctima" y, a la vez, es considerado como el representante de Dios en la tierra. “Cómo pensar que esa persona es quien está abusando de un niño de 13 años. Entra en el terreno de lo impensable, por lo doloroso. Hablamos del representante de una institución que debe proteger y cuidar. No sólo le robó la infancia a un niño sino que además estafó la confianza de una familia. La familia es una víctima; fue traicionada en su confianza y también en una comunidad”, recalcó.

“Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, expresa Mateo 15, 21. En Catamarca, dos sacerdotes ya respondieron ante la justicia de los hombres, según los artículos 118 al 133 del Código Penal Argentino (CPA). Ahora queda un tercero próximo a ocupar el banquillo de los acusados.

Expediente

Primer condenado

Juan de Dios Gutiérrez fue denunciado en octubre de 2015 en Belén. En abril de 2021, la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Segunda Nominación lo halló culpable por el delito de "abuso sexual con acceso carnal agravado por ser ministro de un culto religioso". Fue condenado a 12 años de prisión. Mantuvo la libertad hasta que el fallo quedó firme un año después. Actualmente purga la condena. "El acusado eligió el medio para llevar a cabo el plan delictivo: el engaño fue uno de ellos para obtener la confianza de la víctima; construyó un falso enlace que le ocasionó una confusión en la víctima para poder socavar su integridad sexual", se remarcó en los fundamentos.

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Primer denunciado

José Renato Rasgido fue denunciado en marzo de 2014 en Belén. Es el primer cura denunciado por abuso sexual eclesiástico y el segundo en ser condenado por abuso sexual eclesiástico. Es el penado con el agravante “por su condición de ministro de un culto religioso” con la pena más alta, con una condena de 15 años

de prisión. Al igual que Gutiérrez mantiene la libertad hasta que la sentencia quede firme. “Estoy conforme con la cantidad de años, con que sea culpable para mí es todo. Hoy dejé la mochila que desde hace 10 años vengo cargando, que día a día no me dejaba caminar. Hoy traje la valija que me regaló él; la traje para devolverla y que se lleve todo mi dolor”, expresó el denunciante.

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Cerca del banquillo

Actualmente sobre López Márquez pesan dos causas por abuso sexual eclesiástico. A finales de 2021 en La Paz se realizó la primera denuncia. Los ultrajes habrían ocurrido en 2002, cuando el denunciante era un niño de 12 años. El denunciante se animó a romper el silencio que guardó durante casi 20 años La defensa se opuso a la elevación a juicio e insistió en la prescripción y presentó un recurso extraordinario federal para que la Corte Suprema de Justicia de la Nación resuelva. En marzo de 2023, otro joven lo denunció por abusos cuando él era un niño. La causa se encuentra en trámite.

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