Caso Natalia Melmann: uno de los policías condenados tendrá permiso para salir
La familia apelará la resolución de la Cámara de Apelaciones en lo Penal N°1 de Mar del Plata.
La Cámara de Apelaciones en lo Penal N°1 de Mar del Plata le otorgó el beneficio de las salidas transitorias a Ricardo Anselmini, uno de los policías condenados por el crimen de Natalia Melmann, la adolescente asesinada el 4 de febrero de 2001 en la ciudad balnearia de Miramar. Según informó el portal del diario La Capital de Mar del Plata, los jueces Esteban Viñas y Gastón De Marco dictaminaron que Anselmini, quien fue sentenciado a prisión perpetua por secuestrar, torturar, violar y asesinar a la adolescente de 15 años, pueda salir de la cárcel un domingo cada dos semanas. Los magistrados sostuvieron que ya estaban cumplidos los aspectos objetivos para que el exefectivo acceda al beneficio: el tiempo que lleva de encierro, los informes dentro del penal son sobresalientes y desde el Servicio Penitenciario recomendaron salidas transitorias progresivas.
En este sentido, la familia de Natalia repudió la resolución, al tiempo que confirmaron que apelarán el fallo, por lo que Anselmini no podrá gozar de las salidas provisorias hasta que no tome una determinación la Cámara de Casación Penal bonaerense. A través de un comunicado, la familia manifestó: "Por el amor seguiremos luchando, el Estado es responsable".
En enero de 2023 la Sala II de la Cámara de Apelación y Garantías marplatense desestimó la solicitud de libertad condicional presentada por Anselmini. En aquella ocasión, el voto de los jueces fue dividido y el magistrado que votó en favor del imputado fue Esteban Viñas. Durante el primer juicio, realizado en septiembre de 2002, fueron sentenciados a reclusión perpetua en carácter de autores del asesinato, además del expolicía Ricardo Anselmini, los agentes Oscar Echenique (62) y Ricardo Suárez (59). Todos ellos recibieron esa pena por los delitos de "rapto, abuso sexual con acceso carnal agravado por la pluralidad de personas y homicidio criminis causa".
En tanto, el exconvicto Gustavo “Gallo” Fernández fue condenado a 25 años por su participación en el secuestro, aunque la pena fue reducida a 10 años.
El crimen tuvo lugar el 4 de febrero de 2001, cuando la adolescente fue obligada a subir a una camioneta de la Policía bonaerense y llevada a una casa ubicada en el extremo sur de la ciudad de Miramar. En ese domicilio fue torturada, abusada sexualmente y estrangulada con el cordón de una de sus zapatillas. Los policías trasladaron luego el cuerpo al vivero Florentino Ameghino, donde fue hallado cuatro días más tarde, debajo de una pila de hojas. “Esto es cosa de ratis”, le advirtió el conductor de la morguera a Gustavo Melmann, el papá de Natalia, cuando el hombre fue a recuperar el cadáver de su hija. “No me alejé de Naty ni un minuto”, recordaría años después.
El crimen provocó la reacción de la comunidad local y regional, que encabezó junto a los familiares y allegados de la adolescente múltiples marchas para pedir justicia.
El ADN de Anselmini y Echenique fue encontrado en el cuerpo de Natalia y su participación en el secuestro y ataque a la joven fue acreditada por la justicia. Anselmini, de hecho, fue reconocido por un testigo clave como quien en la madrugada del hecho golpeó la cabeza de Natalia contra el parante de la camioneta policial y la introdujo en el móvil. En ese vehículo terminarían llevándola a la casa del barrio Copacabana donde los policías organizaban “fiestas” sexuales con menores. Ese día Carlos Grillo, el comisario de Miramar, cumplía años.
Por su parte, Ricardo Panadero había sido absuelto en dos oportunidades "por falta de pruebas"; sin embargo, el Tribunal de Casación Penal provincial decidió en 2019 anular el fallo y anunció que el cuarto policía de la Bonaerense debía ser juzgado por su participación en el crimen.
Finalmente, el 13 de noviembre de 2019, la Sala III del Tribunal de Casación bonaerense anuló ese sobreseimiento y ordenó que se lleve a cabo un nuevo proceso, el cual se realizó en 2023 donde el cuarto policía fue declarado culpable por los delitos de "privación ilegal de la libertad agravado, abuso sexual agravado y homicidio doblemente agravado, por el concurso premeditado de dos o más personas y por ser cometido para asegurarse la impunidad" y recibió perpetua.