jueves 2 de abril de 2026
Segunda entrega

Camellos J: pastillas, dinero y la aparición de guardiacárceles

Efectivos del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) empiezan a ser mencionados por "Niño Jota" y otro interno.

La venta y la distribución de la droga en el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) de Miraflores, son los ejes centrales de esta segunda entrega sobre “La banda de los Camellos J”.

Jacobo “Niño Jota” Jiménez contaba con la colaboración, supuestamente, de otro interno para llevar adelante la presunta comercialización de los estupefacientes.

No era solamente marihuana, puesto que también vendían -presuntamente- pastillas.

El hombre, mencionado así en la primera entrega, era la persona encargada de conseguir las sustancias para que “Niño Jota” y el interno -supuestamente- las vendan.

Pero hay más actores: también colaboraban unos cinco guardiacárceles, quienes recibían dinero por trasladar la droga de un pabellón a otro, todo esto dentro del penal, aparentemente.

Moverse

El 27 de mayo de este año, Jiménez se comunicó con el otro interno. El presidiario le dijo a “Niño Jota” que tenía que salir del pabellón ocho para hacer negocio. Esto significaba moverse a otros pabellones del SPP. También le comentó que debía vender ropa para reunir el dinero que debía entregarle. De acuerdo al diálogo que mantuvieron, el interno tenía $8000 para darle a Jiménez, pero utilizó el dinero para comprar pastillas y dos paquetes de cirgarrillos en un pabellón.

El interno le dio una noticia a “Niño Jota”, que éste recibió con entusiasmo. Le indicó que le iba a regalar 20 comprimidos de “medicación”. Pero Jiménez era quien debía retirar esos comprimidos el sábado de la semana siguiente.

Este interno también le explicó a Jacobo que había personas que le estaban debiendo dinero. Confiaba en que le iban a pagar porque, luego, volverían a necesitar su ayuda.

Finalmente, se despidieron y el presidiario le recordó a Jiménez que recuerde buscar “eso”, la “medicación” que ya le había regalado de palabra.

El primero

El 7 de junio empezó a ser mencionado el primero de los guardicárceles. De ahora en más, será nombrado como Guardiacárcel 1. Aquel día, el interno le adelantó a Jiménez que Guardiacárcel 1 iba a llevarle dinero. Jacobo, por su parte, le pidió al presidiario el número de teléfono de la madre. El interno le mencionó que su progenitora iba a entregarle las pastillas.

No pudo

El 9 de junio, Jiménez y el interno volvieron a dialogar. Esta vez, “Niño Jota” le confesó que no pudo buscar las pastillas. Aseguró que no le iba a mentir. Simplemente no pudo. Jacobo le dijo que cada vez que intentó hacerlo, no fue capaz de concretarlo. El interno ya lo sabía puesto que su madre se lo había informado. Y también le manifestó que iba a hacer buscar las pastillas por otro lado. Jacobo asintió.

Luego, el interno aseguró que le dio $7000 al que de ahora en más será llamado -de manera ficticia también- como Guardiacárcel 2. Guardiacárcel 2 debía entregarle ese dinero a “Niño Jota”. Además, señaló que entregó $500 a quien se denominará Guardiacárcel 3.

Jacobo contestó que Guardiacárcel 3 nunca fue a verlo.

El interno consultó a “Niño Jota” quién iba a estar de guardia al día siguiente. Jacobo parecía desconocer esa información. Sin embargo, sin mencionar alguna referencia, habló de un “chabón” que hacía “chamuyo” y “embrollo” para sacar “un faso”.

Jiménez también le planteó al interno que si no llegaba a rescatar la rueda -podrían referirse así a las pastillas- él se la podía llevar y dejársela en la casa, pero más que eso no podía hacer.

El presidiario, además, le hizo saber a Jacobo que en el pabellón se había perdido marihuana y nadie tenía para vender.

El 14 de junio, Jacobo y el interno volvieron a hablar. Jiménez le comentó al presidiario que rescató “las cosas”, pero no se las pudo llevar porque le habían sacado una muela y se olvidó de decirle eso. También le señaló que ese día le iba a llevar “las cosas”.

El interno le preguntó cómo iba a ser la entrega y si se concretaba en el pabellón. Además, le consultó a qué hora llegaba.

Jacobo respondió con una pregunta. Quería saber quién era el celador de turno y le pidió al presidiario que averigüe esa información y se la haga saber.

El interno, por su lado, le preguntó cuántas -pastillas, posiblemente- le habían dado. Precisaba saber si eran 30 o 60. Jacobo le afirmó que eran 30. Luego, el interno le manifestó que él se quedaría con 20 y las 10 restantes para Jacobo.

El presidiario le pidió a “Niño Jota” que le habilite algo “piola”. Jacobo contestó que así iba a ser y le solicitó hablar más tarde porque en ese momento se encontraba en la escuela.

Una vez más, el tema de conversación pasó por el guardicárcel de turno. El interno le confirmó a Jacobo que estaba el Guardiacárcel 4. Al parecer, Jiménez no esperaba escuchar eso y le preguntó al interno si no le podía dejar dinero al Guardiacárcel 2.

El presidiario le hizo saber que tenía $6000. Jacobo pidió que se lo deje al Guardiacárcel 2. También debatieron quién iba a hablar con el Guardiacárcel 4.

El interno le pidió a Jacobo que le envié “las cosas” y él haría lo mismo con el dinero.

Jacobo insistió en que por favor le entregue el dinero al Guardiacárcel 2. Además, le anticipó que lo iba a habilitar bien porque a él lo habían habilitado “piola”. “Niño Jota” le comentó que le iba a enviar entre 12 y 16, posiblemente, pastillas.

En tanto, el interno le consultó a Jacobo si le podía conseguir una bolsa de caramelos. Jiménez respondió que podía ser.

En el tramo final de la charla, Jacobo le dijo al interno que una mujer le estaba por dar Dormicum. ¿Qué es? Dormicum contiene Midazolam como principio activo. Pertenece a un grupo de medicamentos denominados como benzodiazepinas. Midazolam es un fuerte inductor del sueño de rápida acción. Alivia al mismo tiempo la ansiedad, así como las tensiones y espasmos musculares. Es recetado para los trastornos en el ritmo del sueño y para todas las formas de insomnio, especialmente cuando existen dificultades para conciliar el sueño, bien inicialmente o bien tras un despertar prematuro.

El interno pidió dos comprimidos.

Hacer moneda

El 21 de junio Jacobo y el interno entablaron otra conversación. El presidiario comentó que estaba en el pabellón 5 norte. Aseguró que ahí tenía para hacer la qué moneda.

Por otra parte, el interno le dijo a Jacobo que el Guardiacárcel 5 estaba de turno, pero que no quería, sin especificar qué rechazaba. Según el interno, el Guardiacárcel 5 quería que tiren, tal vez la droga, en el patio.

El interno insistió en que se habían realizando cambios de internos de pabellón y ahora estaba con mucha gente.

Ambos hablaron sobre entregarle $400, posiblemente al Guardiacárcel 5.

Jacobo mencionó que había que “hacerlo” con el Guardiacárcel 5. El interno le planteó que estaba encerrado y era él -por “Niño Jota- quien tenía que hablarlo al Guardiacárcel 5.

Estaban definiendo el dinero que iban a entregarle al Guardiacárcel 5 y el que recibiría Jacobo.

Agosto, el mes en que desbarataron a la banda

En agosto de este año, tras una investigación que inició el año pasado, finalmente se logró desarticular a "La Banda de Los Camellos J”, que trasladaba droga desde Tucumán a Catamarca para ser introducida y comercializada en el Penal, presuntamente.

La tarea investigativa fue realizada por el personal de Inteligencia de la Dirección Drogas Peligrosas de la Policía de Catamarca, en forma conjunta con el personal de la Unidad de Investigaciones Judiciales y Delitos Complejos de Gendarmería Nacional Núcleo Catamarca y, en el marco de los lineamientos dispuestos por el Ministerio de Seguridad en la cooperación entre ambas fuerzas para la lucha contra el narcotráfico.

La causa que inició con información de carácter reservado, daba cuenta que una pareja ingería cápsulas con sustancias, trasladándolas desde Tucumán y una vez aquí en la provincia, expulsaban las mismas, para que un interno del Servicio Penitenciario, con beneficio de salida, haga lo propio de ingerir las mismas cápsulas e introducirlas al Penal y concretar la supuesta comercialización. El último 1 de agosto se procedió a la detención de una pareja en un operativo realizado en el puesto caminero del Portezuelo, donde se logró secuestrar un profiláctico que contenía en su interior 11 envoltorios de nylon con 91 gramos de marihuana, dos teléfonos, pastillas, dos balanzas y la suma de 78 mil pesos, entre otros elementos.

Detenidos

Por ahora, la causa tiene 11 imputados y detenidos en total, entre los tres guardiacárceles, internos del Servicio Penitenciario Provincial (SPP) y algunos de sus familiares. La actividad de la banda de presuntos narcos generó preocupación a las autoridades del Penal.

De arriba

El abogado defensor de un guardiacárcel, Marcos Gandini, comentó a este medio que su defendido está en esta causa “de arriba”. También habló sobre la acusación que hay en contra del guardiacárcel y señaló que solo se trata de “dichos de personas, por apodos”. Luego, Gandini aseguró que “no hay ninguna prueba firme que lo sindique a él”.

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