En sus maniobras para tratar de recuperar el control político perdido, la dirigencia del área metropolitana captura y trata de proyectar en las provincias figuras que, por su parte, ven en esos inesperados padrinazgos la posibilidad de obtener beneficios que les resultarían inalcanzables por sus propios medios y méritos. Son intentos de establecer cabezas de playa para condicionar a las estructuras provinciales.



