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Cara y Cruz

Boicot criminal

3 de septiembre de 2026 - 00:50

El prestigioso pediatra infectólogo Fernando Pollak se refirió al daño que provocó el boicot que la gestión de Alberto Fernández ejecutó en contra de la vacuna contra el coronavirus Pfizer, que dejó a los argentinos inermes frente a la pandemia durante seis meses.

"Argentina podría haber vacunado al primer mayor de 65 años el mismo día que vacunaban a los norteamericanos. Argentina tenía ese tema del plasma del convaleciente, que podría haber solucionado el tema hasta tanto se empezara a vacunar masivamente. Argentina de alguna manera jugó a cancherear en esa situación y compró vacunas que llegaron mal o llegaron a medias; porque no calculó que la vacuna rusa se iba a acabar en la primera dosis y un montón de gente iba a quedar desprotegida sin recibir segunda dosis, por ejemplo", dijo Pollak en una entrevista con el periodista Carlos Pagni, "Odisea Argentina".

Se trata de una voz autorizada. "El tema del plasma" que menciona fue un proyecto que lideró desde la Argentina cuando se disparó la peste, tras comprobar que el plasma de los convalecientes de COVID servía para prevenir muertes. Fue ese proyecto el que llamó la atención de los grandes laboratorios sobre el grupo que Pollak conducía, al que Pfizer encomendó el testeo de la vacuna que estaba desarrollando a cambio de priorizar a la Argentina en la provisión de la vacuna.

Con una extensa trayectoria en el campo de la ciencia, Pollak fue nombrado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires por la Legislatura porteña. Su reveladora intervención en el programa de Pagni se produjo pocas horas después de la visita a Catamarca, en el marco de un encuentro federal de mujeres peronistas, de la diputada nacional Cecilia Moreau, que fue el principal ariete parlamentario de la campaña kirchnerista contra Pfizer en 2020.

Como vicepresidenta del bloque de diputados nacionales del Frente de Todos, Moreau se embanderó en una épica disparatada, que encubría turbios contubernios comerciales con ridículas consignas antimperialistas. Sostenía que aceptar las condiciones de Pfizer implicaba "entregar los glaciares, los ríos y los lagos" del país o capitular ante "exigencias leoninas", mientras acusaba a sus objetores de operar como lobistas norteamericanos.

El gobierno de Alberto Fernández perdió estúpidamente la prioridad que la Argentina tenía para la provisión de Pfizer. El gobierno de Alberto Fernández perdió estúpidamente la prioridad que la Argentina tenía para la provisión de Pfizer.

Países de la región con marcos jurídicos similares pero criterios sanitarios más sensatos, como Chile, Uruguay, Brasil y Perú, firmaron los contratos con Pfizer y comenzaron a inmunizar a sus poblaciones de riesgo antes de que terminara ese fatídico 2020. La Argentina, en cambio, perdió estúpidamente el privilegio que había ganado para la provisión por albergar el Hospital Central Militar de Buenos Aires el ensayo clínico de Fase 3 más grande del mundo para Pfizer, con casi 6.000 voluntarios: 13,2 millones de dosis, con un cronograma de entregas que estipulaba los primeros desembarcos masivos para diciembre de 2020 y los primeros meses de 2021, a un precio preferencial de 12 dólares por dosis.

Durante el primer semestre de 2021, la Argentina enfrentó la peor ola de contagios y muertes por COVID sumida en un apagón vacunatorio por culpa de los desvaríos expresados por la diputada Moreau. La provisión de la vacuna rusa Sputnik V colapsó y dejó a millones de argentinos sin la segunda dosis durante meses.

Agobiado por el costo político de la segunda ola y la evidencia del éxito de los países vecinos, Fernández firmó en julio de 2021 un DNU que claudicaba ante las mismas condiciones que un año antes consideraba coloniales.

¿Cuántas muertes costó el delirante y criminal boicot contra Pfizer? Matemáticos y epidemiólogos han calculado que la llegada en tiempo y forma de esos 13 millones de dosis de Pfizer entre diciembre de 2020 y abril de 2021 habría modificado drásticamente la curva de mortalidad.

Al vacunar primero a los mayores de 60 años y al personal de salud, con una eficacia superior al 90%, se habría evitado el colapso del sistema sanitario y la muerte de decenas de miles de personas que fallecieron esperando el turno que Moreau y sus mandantes les robaron.

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