En el tribunal penal juvenil

Avanza el juicio por jurado por abuso

16 de junio de 2023 - 00:40

En la órbita del Tribunal Penal Juvenil avanza el expediente de un juicio por jurados que tiene a dos hermanos compartiendo el banquillo de los acusados. Ambos deben responder por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal agravado por resultar un grave daño a la salud física o mental de la víctima en calidad de autor -un hecho continuado-”, “abuso sexual simple en calidad de autor -un hecho-” y “abuso sexual gravemente ultrajante por resultar un grave daño a la salud física o mental de la víctima en calidad de autor -un hecho continuado-”.

De acuerdo con información a la que accedió este diario, el juez Penal Juvenil Fabricio Gershani Quesada será el juez director. El Ministerio Público Fiscal estará representado por el fiscal del fuero especializado, que tuvo a su cargo el caso- Guillermo Narváez y la fiscal de Cámara Daniela Barrionuevo. También estará presente la asesora de Menores, Daniela Faerman Cano. Los acusados contarán con la asistencia de una defensa particular.

La Oficina de Gestión de Audiencia (OGA) del Poder Judicial fijó para el próximo jueves 22 el sorteo de jueces de impugnación. Esta instancia se realizará en la Escuela de Capacitación Judicial.

Problemática

Con relación al abuso sexual en la niñez (ASI), es importante tener en cuenta, según estudios afines, que al menos la mitad de los casos se produce en el hogar; el victimario, es decir quien perpetra el abuso, es alguien conocido por la víctima y, por lo general no es sólo conocido, sino que tiene algún grado de familiaridad. A veces, suele ser el padre, padrastro, abuelo, tío, hermano o primo (en estos casos, se trata de un abuso sexual intrafamiliar); en otras ocasiones, puede ser un docente o vecino.

El ASI posee datos estadísticos que son dramáticos. En Argentina, algunos estudios estiman que uno de cada cinco niños y niñas es abusado por un familiar directo antes de los 18 años. La edad media de inicio del abuso es de ocho años. También, se advierte que la gran mayoría de las víctimas serán niñas o adolescentes mujeres (ocho o nueve de cada 10). Además, el 70 % de las adolescentes víctimas no dirá jamás que fue abusada ni buscará ayuda.

El victimario realiza un abuso de poder. A través de diversos mecanismos de manipulación y amenaza, quien abusa genera en la víctima un sentimiento de culpa y vergüenza. Es por ese motivo que quienes lo sufren pueden tardar mucho tiempo, incluso años, hasta que pueden poner en palabras lo que les sucedió. Además de vulnerar a niños, niñas y adolescentes, el ASI rompe a las familias. Por ello, el silencio siempre juega en contra. Distintos estudios afines indicaron que los casos se revelarán durante la adolescencia, cuando pueden romper el pacto de silencio. Es decir, cuando la niña o el niño ya no sientan temor por las amenazas de su agresor sexual. A la vez, se destacó que la vulnerabilidad en estos casos reside en el hecho de que chicos y chicas, por su inocencia, condición física o sexual no comprenden la criminalidad de los ultrajes. “Estos agresores se aprovechan del amor y la confianza. Niños, niñas y adolescentes advierten que algo malo está sucediendo”, explicaron.

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