El Gobierno nacional oficializó el decreto que prohíbe los cargos hereditarios en la administración pública. La práctica, que consiste en que familiares, generalmente hijos o cónyuges de empleados públicos fallecidos ocupen su puesto, es muy común en el ámbito de su aplicación, los organismos nacionales, del mismo modo que en los Estados provinciales y municipales. También en Catamarca, como es de público conocimiento. El decreto solo tiene validez en los organismos nacionales, pero en su artículo 4° invita a “provincias, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a los municipios a dictar normativas de igual naturaleza”.
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Avance contra el nepotismo, pero a medias
La norma, que ya está en vigencia, aporta razonabilidad a los criterios de selección de empleados públicos. Los lazos de parentescos no son necesariamente argumentos de peso para que una persona ocupe un cargo vacante por fallecimiento. Nada indica, en principio, que los parientes reúnan los requisitos ni la idoneidad indispensable para la cobertura.
Si bien en la carrera administrativa del Estado existen regulaciones tendientes a establecer mecanismos de selección de personal –concursos, por ejemplo-, en general los criterios están más vinculados al acomodo, por parentesco, amiguismo o razones políticas. Estas razones no son para nada garantía de llenar los casilleros de las oficinas estatales con personas capacitadas técnicamente para ejercer sus funciones con solvencia y responsabilidad.
Resulta imprescindible, sin embargo, apuntar la contradicción entre el espíritu del decreto y ciertas prácticas que favorecen el nepotismo, costumbre de todos los gobiernos, también en la actual gestión. Por caso, Manuel Adorni, el vocero que anunció la intención oficial de terminar con los “privilegios hereditarios”, tiene a su hermano como asesor del Ministerio de Defensa sin ningún antecedente en la carrera administrativa.
Karina Milei, hermana del Presidente, pudo acceder a su cargo como secretaria general de la Presidencia recién después de que Javier Milei derogara una norma que prohibía que familiares directos del presidente pudiesen integrar el gabinete.
El presidente de la Cámara de diputados de la Nación, Martín Menem, designó a su sobrino con nivel de director en la Cámara baja. Y su primo Eduardo “Lule” Menem fue nombrado por Karina en la Secretaría General de la presidencia.
También son varios los legisladores nacionales libertarios que continuaron con la costumbre de sus pares peronistas y radicales de nombrar familiares. El caso paradigmático es el de la senadora de La Libertad Avanza Vilma Bedia que apenas asumió nombró a 11 familiares suyos.
El decreto es un avance contra las prácticas nepóticas, que por supuesto no se reducen a la costumbre de nombrar familiares en puestos de empleados fallecidos, sino que son estrategias mucho más amplias y variadas de acomodos de parientes por el hecho de serlo y no por su idoneidad. De modo que sería bueno que, más allá de la normativa, este tipo de comportamientos, que son transversales a casi todas las fuerzas políticas, tengan una condena social que restrinja su uso.