Miguel Montenegro había sido denunciado por su expareja porque llevaba tiempo sometiéndola a episodios de violencia de género. Por el miedo de que su vida corriera peligro, había pedido ayuda.
Miguel Montenegro había sido denunciado por su expareja porque llevaba tiempo sometiéndola a episodios de violencia de género. Por el miedo de que su vida corriera peligro, había pedido ayuda.
Como respuesta a sus denuncias obtuvo una orden de restricción de acercamiento pero la medida no fue un impedimento para su agresor, quien violó la perimetral y la apuñaló en la tráquea durante la fiesta de 15 de la hija que ambos tienen en común.
La tentativa de femicidio -como fue definido el hecho en la causa radicada en la UFI 3 de Ezeiza, a cargo de la fiscal Lorena González- tuvo lugar en un salón del barrio de Villa Golf, ubicado en el mencionado partido bonaerense, donde la menor se encontraba celebrando su decimoquinto cumpleaños con familiares y amigos. El festejo se llevó adelante en un contexto en el que la Justicia ya había tomado intervención en el vínculo de sus padres, quienes se habían separado hace un tiempo producto de agresiones y situaciones violentas.
Sin embargo, en la celebración, la mujer había accedido a un pedido de su hija, quien le consultó si su padre podía ingresar en un momento de la noche solo para sacarse una foto familiar.
Con su consentimiento, Montenegro ingresó a la fiesta para el momento de la torta y se ubicó al lado de su hija, que posó sonriente con un vestido blanco en el centro de la escena. Del otro lado estaba la víctima, quien también miró a la cámara con una sonrisa mientras el fotógrafo capturaba el momento de los tres.
Una vez que el flash se apagó el agresor aprovechó la ocasión para atacar a su expareja con un destornillador, el cual utilizó para apuñalar a la mujer a la altura de la tráquea.