jueves 2 de abril de 2026
Editorial

Aportes milenarios a la sustentabilidad ambiental

Esta semana hay dos celebraciones de carácter internacional que, aunque tienen motivaciones...

Esta semana hay dos celebraciones de carácter internacional que, aunque tienen motivaciones que las diferencian, están unidas también por características comunes. Hoy, 19 de abril, se celebra el Día del Indio Americano, en conmemoración del primer Congreso Indigenista Interamericano que se realizó en la localidad de Pátzcuaro –México- entre los días 14 y 24 de abril del año 1940, dando lugar a la creación del Instituto Indigenista Interamericano dependiente de la Organización de Estados Americanos.

Los 22 de abril, mientras tanto, se celebra del Día Internacional de la Tierra, o de la Madre Tierra, como se lo menciona en algunos países. Se propone crear una conciencia común a los problemas de la superpoblación, la contaminación, las restricciones para la conservación de la biodiversidad, el calentamiento global y otras preocupaciones ambientales.

La vinculación entre ambas celebraciones es evidente y se fundamenta en la cultura de los pueblos originarios, que tiene como uno de sus emergentes fundamentales la preservación del entorno natural. De hecho, la ONU acaba de hacer, durante la apertura de las reuniones anuales de su Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, un llamamiento para escuchar a estos pueblos para evitar el desastre climático al que se precipita la tierra en el contexto de una crisis climática sin precedentes. “Los pueblos indígenas tienen muchas de las soluciones para la crisis climática y son los guardianes de la biodiversidad del mundo”, dijo el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, en la inauguración de las reuniones del mencionado foro. “La llamada economía verde no es un concepto nuevo para los pueblos indígenas, es una forma de vida que se remonta a milenios atrás. Tenemos mucho que aprender de su sabiduría, conocimiento, liderazgo, experiencia y ejemplo”, añadió.

Una publicación de la Cepal de este año -“Hacia una recuperación económica transformadora de América Latina- sostiene por su parte que “los Pueblos Indígenas se encuentran entre los grupos que menos han contribuido tanto a las causas estructurales como directas del cambio climático, pero que, a la vez, son los más vulnerables a sus efectos, debido a que sus medios de sobrevivencia se han visto negativa -y muchas veces, dramáticamente- impactados por las actividades que están en la base de la crisis. Como contrapartida, quienes tienen mayores responsabilidades en su génesis y han obtenido los mayores beneficios de las actividades que lo causan, tienden a ser menos vulnerables a sus efectos”.

La reivindicación de la cultura de los pueblos ancestrales y su aporte a la preservación de la sustentabilidad ambiental es la contracara de las críticas a la voracidad del capitalismo sin una regulación adecuada. De todos modos, esa revalorización no puede implicar un retorno a un pasado remoto. La ciencia y la tecnología pueden también conjugarse, a partir de sus propias contribuciones, con prácticas amigables con los ecosistemas provenientes de la tradición milenaria.n

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