miércoles 3 de agosto de 2022

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Editorial

Alarmante cambio de tendencia

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1 de agosto de 2022 - 01:00

La mayoría de los indicadores que miden la calidad de vida de las personas, en particular la que integran los sectores de mayor vulnerabilidad, muestran ostensibles retrocesos en el mundo en los últimos tres años. A la pandemia de Covid-19, que tiene un alto costo en vidas humanas pero también en el aspecto económico y social, se le ha sumado este año la guerra entre Rusia y Ucrania, que también impacta negativamente de manera global, y la creciente incidencia del cambio climático.

Dos informes conocidos durante este mes de julio han logrado cuantificar estos retrocesos de manera dramática. El último informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señala que el hambre creció de una modo alarmante durante 2021. Son aproximadamente 828 millones de personas las que no pueden acceder al derecho básico de la nutrición, 46 millones más que al comienzo de la pandemia.

“El porcentaje de personas afectadas por el hambre se disparó en 2020 y siguió aumentando en 2021, hasta alcanzar el 9,8% de la población mundial, frente a los porcentajes del 8 % registrado en 2019 y del 9,3% en 2020”, señala el trabajo de la FAO.

El estudio no recoge todavía la información de este año, en el que el conflicto bélico mencionado ha provocado un encarecimiento inédito de los alimentos y la energía, empujando la inflación de la inmensa mayoría de los países, y agravando la inseguridad alimentaria, situación que sin duda recogerán informes posteriores.

Otro informe, elaborado por la Confederación Sindical Internacional. El Índice Global de Derechos 2022, consigna que la situación de los trabajadores sufrieron este año un retroceso que se advierte no solo en la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos como consecuencia de la espiral inflacionaria, sino también en la pérdida de derechos laborales básicos, como la afiliación sindical, la huelga o el acceso a una negociación colectiva. También exhibe como un fenómeno preocupante un incremento en la violencia contra los trabajadores.

El trabajo señala que se ha incrementado la informalidad laboral –el promedio mundial es del 60%- lo que propicia el desconocimiento por parte de empleadores de derechos laborales básicos consagrados por legislaciones nacionales y tratados internacionales.

Se observa, en consecuencia, un alarmante cambio de tendencia. En las últimas décadas, y hasta 2020, los indicadores mostraban, en el promedio general mundial, un mejoramiento paulatino de las condiciones de vida de las personas, aún en un contexto de desigualdad global que resultaba de todos modos escandaloso para la dignidad humana.

La situación actual requiere de una perspectiva diferente y de transformaciones drásticas en el enfoque de las políticas públicas, que deberán, para retomar la tendencia anterior y profundizarla, propiciar una más equitativa distribución de la riqueza y de los ingresos, entre naciones y, hacia adentro de ellas, entre sectores sociales.

Si ya esa inequidad era inmoral hace algunos años, más lo es en la actualidad.

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