jueves 2 de abril de 2026
Se impuso 2 a 1 ante Nigeria y ahora se enfrentará con Francia, el sábado

Argentina pasó a octavos con el corazón en la mano

La Selección lo ganaba con un golazo de Messi, pero el final se hizo dramático por el empate de las Águilas. Aparecieron los fantasmas, hasta que Rojo consiguió el agónico gol de la clasificación.

Por Redacción El Ancasti

Una aparición oportuna del defensor Marcos Rojo a cinco minutos del final del partido le dio ayer a la Selección argentina la victoria sobre Nigeria por 2 a 1 y la clasificación a los octavos de final del Mundial de Rusia 2018, donde enfrentará a Francia el próximo sábado.


Argentina, después de que Lionel Messi la adelantó con un golazo en el primer tiempo y sufrió la igualdad por un penal polémico convertido por Víctor Moses en el arranque del complemento, sufrió hasta último momento y Rojo, con un remate de derecha a centro de Gabriel Mercado, consiguió el triunfo.

Con el corazón
Pero fue un partido de sentimientos, emotivo, que había que ganar por sobre el juego, que tanta duda generó en las primeras presentaciones en Rusia 2018.


Y detrás del grito de Rojo y el abrazo como un mono de Messi, se fueron los alaridos de los más de 25 mil argentinos que estuvieron en el estadio de San Petersburgo, y de los millones que estaban frente a una televisión en el país.


El análisis del juego quedará para otro momento, podrá aparecer ahora que, dicen los que saben, es cuando empieza el verdadero Mundial.


Messi empezó volcado sobre la derecha, con Enzo Pérez como apoyo e intentando encontrar un hueco en la apretada defensa de Nigeria, que esperó agazapado en esos primeros instantes. Estaba intenso Argentina, más allá de los errores en el manejo, y todavía no había aparecido Messi, que caminaba por detrás de la línea de mediocampistas analizando el terreno.


Hasta que Banega recibió y, con tiempo, esperó el desmarque en vertical de Messi, que controló con el muslo, acomodó hacia delante y definió de derecha, cruzado, para firmar un golazo, su primero en el Mundial de Rusia.


Y con la ventaja, Argentina justificó el triunfo desde la tenencia, la movilidad de un enchufado Messi, que tuvo el segundo en un tiro libre que reventó el palo izquierdo del joven arquero Francis Uzoho. La figura de Banega se agigantó al convertirse en el armador frente a la marca escalonada sobre el 10.

Falta de reacción
En el complemento Argentina no sufría. Nigeria casi no lo había podido agarrar de contragolpe, y lo controlaba emocionalmente. Pero todo cambió en un segundo, a los cuatro minutos del segundo tiempo: Nigeria ganó un córner en el que el árbitro turco Caneyt Cakir vio un sensible agarrón de Mascherano a Balogun en área y sancionó penal.


Tras la venia del VAR, Víctor Moses engañó a Armani y vio cómo la pelota entraba a su izquierda para convertirse en el 1-1.


El gol fue un baldazo de agua fría para una Selección acribillada mediáticamente y que veía aparecer los fantasmas nuevamente en su alrededor.


Con la urgencia y el nerviosismo, Argentina volvió a ser ese equipo previsible, falto de conexión y sin cambio de ritmo que se había visto en los primeros dos partidos.


El ingreso de Pavón y Meza por las bandas, más Agüero en el tramo final, le renovó el aire pero estaba carente de jerarquía individual para sacar diferencia.


Los centros iban al primer palo, los pases volvían a ser errados, mal elegidos, y defensivamente volvió a quedar expuesto en varias jugadas.

Determinante
Ahí apareció Franco Armani con una atajada vital en un mano a mano frente al ingresado Ighalo, que no podrá dormir por esa jugada ni por la siguiente.


Rojo falló en el cabezazo -hubo revisión del VAR por una mano casual- y la pelota le quedó al delantero nigeriano, que pateó desviado al palo.


Después de ese aluvión de las "Águilas Verdes", Argentina volvió a tomar el dominio posicional, en busca de ese tanto agónico y con el reloj como principal rival.


Argentina estaba afuera del Mundial. Sin pensar, la pelota empezó a acercarse al área de Nigeria, uno de los pocos centros que pasaron la primera línea de defensa, cayeron en la pierna derecha de Rojo, que ya estaba volcado al ataque pese a ser marcador central, y tuvo la capacidad de meterla contra un palo.


El desahogo, las lágrimas y toda la carga anímica de un partido repleto de vaivenes emocionales se terminó con el pitazo final.   

 

Para los jugadores, arranca el Mundial

El defensor de la Selección argentina Marcos Rojo contó que "sabía que iba a hacer un gol" ante Nigeria y remarcó que "ahora arranca el Mundial para nosotros".


En declaraciones formuladas a la transmisión oficial, opinó que "necesitábamos muchísimo de este resultado", "Le había dicho a los chicos que iba a meter un gol y sabía que iba a hacerlo. Mi familia me apoyó mucho, mis amigos, se los dedico a ellos y también a este grupo de jugadores", manifestó.


Rojo, además, cortó la entrevista de manera sanguínea al decir: "esto recién empieza ahora, vamos Argentina".


El defensor, que llegó al Mundial sin ser una fija como le pasó en Brasil 2014, había sido operado del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda en mayo de 2017.

Sampaoli
El entrenador Jorge Sampaoli aseguró ayer que los jugadores de la Selección argentina "jugaron con el corazón y rebeldía" en el triunfo ante Nigeria.


"El sufrimiento que se dio con el penal y el empate generó la alegría del final. Los futbolistas jugaron con el corazón y rebeldía", aseveró.


Asimismo remarcó: "Lo más trascendente fue la valentía con la que jugaron. Encontraron lo que vinimos a buscar con mucho coraje".


Por otra parte reconoció sentirse "orgulloso" por el abrazo que le dio Lionel Messi tras la victoria de la Selección ante Nigeria por 2 a 1.

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